Otoniel Olivas es el técnico más exitoso del futbol nicaragüense. 14 títulos nacionales de la Liga Primera, el doble de su más cercano perseguidor, y es el único entrenador nicaragüense que ha tenido éxito dirigiendo a la Selección Nacional. El esteliano hizo historia clasificando contra todo pronóstico a Nicaragua a su primera Copa Oro en 2009 y catorce años después vuelve a trascender llevando al Real Estelí, el club donde es leyenda, a su primera final en un torneo de clubes de la Concacaf.
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El técnico de 55 años es de pocas palabras algunas veces y hasta poco expresivo en otras ocasiones. Sin embargo, al ser consultado con cual de los dos momentos se quedaba su discurso cambió y su respuesta tuvo argumentación y emotividad. “En ese momento fue increíble clasificar a la Copa Oro, no pensaba nunca en hacerlo. Armamos un equipo con la base del Estelí y lo logramos. Ahora en la Copa hemos ido paso a paso, cada serie ha sido complicada, que casi nos da un infarto. Ha sido un trabajo arduo y para mí estas series han sido mucho más difíciles que la clasificación de 2009 porque aquella fue a un solo partido y estos partidos han sido largos y de mucho sufrimiento”, confesó.
Olivas y el Estelí tendrán el reto más grande de su historia a partir del próximo 28 de noviembre: estar a la altura de una final de la Concacaf al enfrentarse al Alajuelense, uno de los clubes más importantes de Centroamérica, que visita el Estadio Independencia para cerrar la serie en casa el 5 de diciembre. El Tren del Norte llega con la moral reforzada porque en la fase de grupos derrotó a un histórico del área como el Olimpia de Honduras y en cuartos de final eliminó a otro grande de la región como el Saprissa tico.