Cuando se pase revista a los grandes primeras bases que ha tenido el beisbol nacional, Luis Beltrán Fierro estará en la conversación. Dotado de un envidiable instrumental físico, justo como deberían ser los inicialistas, el artillero diriambino que hizo historia con el Granada y los Leones, se convirtió en figura legendaria más allá de las estadísticas.
Durante su carrera de 15 temporadas, Fierro tuvo cifras sólidas. Terminó con .279, disparó 108 jonrones y remolcó 466 carreras, pero, además, fue líder de bateo, líder en jonrones y líder en empujadas, mientras conseguía notables actuaciones con la Selección Nacional, de la que fue primera base titular en cuatro mundiales y otra cantidad de eventos.
Sin embargo, todos esos detalles se ensanchan cuando se recuerda que quien los consiguió fue un hombre que, además, se ganaba la vida transportando piedras canteras con su camión y que, en la mayoría de las veces, fue alguien que jugó no solo sin la preparación adecuada, sino que tampoco disponía del tiempo justo para recuperarse tras una tarea y otra.
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“Recuerdo que una vez, ya tarde en el día, nos encontramos en el empalme de Boaco con los camiones cargados de piedra y arena y ese mismo día teníamos juego en Granada por la noche”, recordó en cierta ocasión su colega Calixto Vargas, quien tenía un patrón de trabajo igual al de Fierro: bajar del camión, cambiarse e ir a repartir palo, como lo hacían.
Fierro inició su carrera en 1969 y batalló en sus primeras tres campañas, antes de agarrar el paso en 1972, cuando terminó con promedio de .304 (253-77) en una época en la que esa cifra era sorprendente por el dominio de los lanzadores, tanto que a los años setenta se les ha llamado la época de oro del pitcheo nacional, y una lesión lo sacó de la Selección.
La primera gran temporada de Fierro llegó en 1975 cuando capturó el título de bateo con .368 (220-81) jugando para los Tiburones. Un año después pasó a los Leones y registró tres años sucesivos que permitieron apreciar su poder: disparó 16 jonrones en 1976 con .316 de average; 18 en 1977 y 13 en 1978, antes de salir de circulación durante dos años.
La ausencia de Fierro fue debido a una lesión que tuvo en un choque con Larry Lyons, pero también jugó en El Salvador. Regresó a la actividad con el Granada en 1981 y fue líder en jonrones con 19 y en carreras empujadas con 58, mientras que en 1983 terminaba con .314, 16 cuadrangulares y 49 empujadas, tronando junto a Ernesto López.
En dos ocasiones, Fierro disparó tres jonrones en un partido y en uno de ellos tuvo la particularidad de conectar dos con las bases llenas y al final sumó diez remolques en ese juego, que todavía son un récord nacional, de acuerdo a las estadísticas de Martín Ruiz. Eso ocurrió el 26 de abril de 1981 contra los Ganaderos de Boaco.
Los dos primeros jonrones fueron con las bases repletas. Luego dio un tercero con uno en base y ahí llegó a diez impulsadas, para romper la marca de nueve empujadas de Calixto Vargas en 1977 con el equipo de Granada. Jugó por última vez en 1987 cuando lesiones y compromisos laborales absorbían la mayor parte de su tiempo.
Fierro debutó en la Selección Nacional en el mismo 1969 y no le fue bien en el Mundial de República Dominicana, al concluir con .211 (19-4), mientras mejoraba un poco a .235 (34-8) en el Mundial de 1973 en Nicaragua, para tronar después con .324 (34-11) en Tampa en 1974 y con .359 (39-14) en el Mundial de Colombia en 1976.
Fildeador zurdo y bateador derecho, Fierro de 6’3 pies de altura, tuvo una respetable carrera, pero todo lo que hizo se vuelve admirable cuando se considera el contexto y las condiciones en las que lo hizo. Actualmente reside en Diriamba, donde se asegura batalla con dificultades de salud que lo han reducido drásticamente sus actividades.