El dicho “lo que es bueno para el ganso también es bueno para la gansa”, trata de establecer que algo que es bueno o válido para uno debe ser bueno y válido para el otro. Antes de ahondar más en este artículo quiero hacer la aclaración que me estoy refiriendo a la guerra entre el Estado de Israel y Hamás, guerra que es el resultado del cobarde ataque por parte de miles de terroristas del grupo islamista asentado en la franja de Gaza. Hamás es un grupo islamista extremo de origen palestino, no reconoce al Estado de Israel y según sus propias declaraciones, quieren destruirlo.
Hecha la aclaración, les recuerdo que fue el pasado 7 de octubre que Hamás incursionó en territorio israelí asesinando a más de unos 1,200 judíos en su gran mayoría mujeres, niños y ancianos. El pasado 11 de octubre en una conferencia de prensa el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, declaró estar horrorizado después de ver las fotos y videos del salvajismo con que actuaron los miembros de Hamás en contra de una población civil indefensa. Lo mismo declaró el secretario de estado Anthony Blinken y otros jefes de Estado a quienes les han mostrado las fotos.
Pero en realidad todo lo que he expuesto anteriormente ya es del dominio público. A lo que en realidad quiero referirme es a las declaraciones del presidente ruso Vladímir Putin, quien no para de solicitar un alto al fuego y que inicie un diálogo lo más pronto posible entre el grupo de Hamás y el gobierno de Israel, pero él no hace nada de lo que solicita para cesar la invasión a que tiene sometida a Ucrania.
Son muchos los países que reclaman un territorio para los palestinos y la gran mayoría de estos tienen sus ojos puestos en el territorio que ocupa Israel, aduciendo que es patrimonio ancestral del pueblo palestino. Pero recientemente me llegó vía redes sociales un artículo que me hizo pensar que las exigencias de Hamás no tienen que ver con reivindicaciones territoriales.
El escrito al que me refiero dice textualmente: “Antes de Israel, había un mandato británico, no un Estado palestino. Antes del mandato británico, existía el Imperio Otomano, no un Estado palestino. Antes del Imperio Otomano, existía el Estado islámico de los mamelucos de Egipto, no un Estado palestino. Antes del Estado islámico de los mamelucos de Egipto, existía el imperio árabe-kurdo ayubí. Antes del imperio ayubí, existía el teino franco y cristiano de Jerusalén, no un Estado palestino. Antes del reino de Jerusalén, existía el imperio omeya y fatimí, no un Estado palestino. Antes de los imperios omeya y fatimí, existía el imperio bizantino, no un Estado palestino. Antes del imperio bizantino, existían los sasánidas, no un Estado palestino. Antes del Imperio sasánida, existía el imperio bizantino, no un Estado palestino. Antes del imperio bizantino, existía el imperio romano, no un Estado palestino. Antes del imperio romano, existía el Estado asmoneo, no un Estado palestino. Antes del Estado asmoneo, existía el imperio seléucida, no un Estado palestino. Antes del imperio seléucida, existía el imperio de Alejandro el Grande, no un Estado palestino. Antes del imperio de Alejandro Magno, existía el imperio persa, no un Estado palestino. Antes del imperio persa, existía el imperio babilónico, no un Estado palestino. Antes del imperio babilónico, existían los reinos de Israel y Judá, no un Estado palestino. Antes de los reinos de Israel y Judá, existía el reino de Israel, no un Estado palestino. Antes del reino de Israel, existía la teocracia de las doce tribus de Israel, no un Estado palestino. Antes de la teocracia de las doce tribus de Israel, había una aglomeración de ciudades-reinos cananeos independientes, no un Estado palestino. En realidad, en este pedazo de tierra ha habido de todo, excepto un Estado palestino”, termina afirmando.
Después de consultar varios libros y enciclopedias corroboré lo afirmado en el escrito que les acabo de transcribir, por lo que he llegado a la conclusión que esa rivalidad que ya lleva décadas tiene que estar alimentada por países y grupos de personas que antagonizan al Estado de Israel por muchas causas, pero ninguna de ellas tiene que ver con el apoyo de la creación de un Estado palestino sino más bien por el insano deseo de dominar el mundo para ponerlo al servicio de sus ideologías.
El autor es analista político y Directivo Nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.