¿Necesita más tiempo? ¿El ‘dinizismo’ tendrá éxito en la Seleção? La inesperada trastabillada en casa ante Venezuela ha envuelto en dudas, y no pocas críticas, al Brasil de Fernando Diniz previo al duelo de alta exigencia con Uruguay el martes en Montevideo.
Los pentacampeones del mundo salieron abucheados del estadio Arena Pantanal, en la calurosa Cuiabá (centro-oeste), tras ceder un empate 1-1 contra la Vinotinto, única selección sudamericana que nunca ha clasificado a un Mundial.
Neymar incluso demostró su molestia con un aficionado que le lanzó un paquete de palomitas de maíz cuando se dirigía a los camerinos, luego de una nueva noche de poco ‘jogo bonito’.
«Es muy triste. No vengo aquí de vacaciones, mucho menos a pasear. Vengo a hacer lo que más amo, que es jugar fútbol y defender a mi país», dijo el ’10’, que asistió al defensa Gabriel Magalhaes en el tanto del 1-0.
La igualdad inesperada ante un rival de menos categoría golpeó fuerte el orgullo de los brasileños, algunos de los cuales consideraban un mero «entrenamiento» el cotejo contra Venezuela, por la tercera jornada de la clasificatoria sudamericana para el Mundial de 2026.
La ‘Canarinha’ nunca ha perdido un juego de local por eliminatorias, pero ante la llamada Cenicienta de Sudamérica cedió su empate número 13 en suelo brasileño. En 2009 ya había repartido puntos con el mismo rival (0-0).
«Necesitamos paciencia»
La paridad, conseguida en una preciosa chilena del delantero Eduard Bello, en el minuto 85, además le hizo perder el liderato con la Argentina de Lionel Messi y su andar perfecto, luego de haber vencido 5-1 a Bolivia y 1-0 a Perú en septiembre.
Las noches grises del equipo de Neymar y compañía, cuya clasificación al Mundial que se celebrará en Norteamérica en 2026 se da por hecho, son recurrentes desde hace años.
«Fallamos en cosas que no deberíamos haber fallado, deberíamos haber ajustado mejor la marca», dijo Diniz al término del duelo.
Durante la era Tite (2016-2022), golpeada por las eliminaciones en cuartos de final de Rusia-2018 y Catar-2022, los números fueron incontestables: 60 victorias, 15 empates y apenas seis derrotas. Pero la calidad del juego siempre estuvo bajo cuestionamiento.
La llegada de Diniz, mientras el italiano Carlo Ancelotti se prepara para asumir el mando a mediados de 2024, supone ser una bombona de oxígeno para un país que se hizo mundialmente famoso por la calidad de su balompié, pero que no gana el título mundial desde 2002.
El fútbol de autor del DT del Fluminense de Rio de Janeiro, sin embargo, apenas ha tenido chispazos en el ‘scratch’: en la paliza contra Bolivia, el colista sin puntos del premundial sudamericano. Contra Perú, en Lima, sufrió y apenas selló el triunfo en el minuto 90.
«Estamos hablando de salir de un juego completamente posicional (como el que hacíamos con Tite) para uno totalmente disposicional. Es agua y vino. Necesitamos de un tiempo que no tenemos. Entrenamos dos días y ya tenemos que ir a ejecutar en el campo. Necesitamos paciencia», dijo el lateral Danilo.
Fallas defensivas
Desde que fue anunciado como seleccionador, en julio, con un contrato por un año, Diniz advirtió que el cambio en el juego debía ser gradual.
Sus dirigidos en el ‘Flu’ han dicho reiteradas veces que tardaron meses para poner en práctica el ‘dinizismo’, una filosofía futbolística ofensiva que ha encantado a Sudamérica y que ya ha dado resultados.
Fiel a las ideas de su DT, que compagina ambos cargos, el tricolor carioca llegó a la final de la Copa Libertadores de 2023, que disputará con Boca Juniors el 4 de noviembre en el Maracaná.
En el seno de la Seleção se confía en que Diniz puede mejorar el juego, pero también se advierten retrocesos en la solidez defensiva, una marca registrada de Tite.
El flamante técnico del Flamengo dirigió 14 partidos de local en la clasificatoria. Sólo recibió dos goles, los mismos que ya encajó el once de Diniz en igual número de cotejos como local.
«Tenemos que arreglar esos detalles y esos errores para no ser sorprendidos», sostuvo Neymar.
Corregir las falencias será vital para enfrentar al Uruguay de Marcelo Bielsa, un equipo de muchos más quilates ofensivos que Bolivia, Perú y Venezuela, en la cuarta fecha.
«Necesitamos equilibrio e ir haciendo la transición poco a poco, implementar las ideas de Diniz en cada chance que tengamos», afirmó Danilo, que será baja en Montevideo por lesión.