Existe un dicho que he escuchado durante toda mi vida: “Dime con quien andas y te diré quién eres”, aunque de vez en cuando puede existir alguna excepción, esa es la realidad en su mayoría. Y como nicaragüense me sentí avergonzado cuando la cúpula del poder de nuestro país no envió su solidaridad por los asesinatos despiadados al pueblo de Israel, además de los cientos de secuestro contra personas inocentes. Más bien, aprobaron resoluciones en donde se olvidaban de las víctimas y respaldaban a los victimarios.
Estar del lado de los terroristas Hamas es solo un reflejo de “quién eres”. Aquí se grafica la hipocresía en su máximo esplendor porque según ellos, esto tipos pueden matar sin escrúpulos y salen a defenderlos como si hicieran lo correcto, pero en sus discursos se presentan como buscadores de la paz, de la armonía y de la convivencia. Me preguntaba ¿cuál paz es la que buscan? En su desesperación por hacer aliados no les importa con quiénes se juntan, dejando una imagen por el piso del país. Si los que controlan Nicaragua fueron capaz de ordenar la “Operación Limpieza” en donde cientos de nicaragüenses fueron asesinados de acuerdo con la CIDH, no me sorprende que apoyen este tipo de actos sádicos.
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Creo que es tiempo de desenmascarar los dobles discursos, ellos mismos se ahogan en sus propias palabras, escupen para arriba y les cae en el rostro, dejando un rastro cada vez más visible de la incoherencia y el poco compromiso por el prójimo. La frase es popular y sencilla de entender: “Dime con quien andas y te diré quién eres”, no es para nada raro que los únicos aliados de Hamas son los presidentes acusados de violar y pisotear los derechos de sus pueblos.