Si Canelo Álvarez es la cara del boxeo, qué feo se ve este deporte. Y ese es realmente el gran problema generado por el mexicano. A Jermell Charlo le ganó bien, sin discusión ni sombras de dudas. Sin embargo, todos quedamos con un sabor amargo en la garganta, como si la mayoría de fanáticos hubieran mordido un limón, pero sin tequila ¿Por qué si Canelo ganó tranquila y cómodamente produce esa sensación decepcionante?
Creo que es culpa del mismo Canelo y su equipo de marketing. No les ha bastado con ser la figura actual del pugilismo mexicano, que de haber sido así la mayoría de aztecas estarían celebrando sus defensas y consagrándolo probablemente como uno de los mejores de su país por cómo ha jugado en diferentes categorías. Pero la codicia los ha llevado a querer venderlo como los mejores de la historia a nivel mundial y le dan la estafeta como el rostro del noble arte de todo el globo terráqueo. Y es ahí donde surgen los disgustos.
Te puede interesar: ¿Habrá llegado el final para el combativo Erasmo Ramírez?
El fanático del mundo quiere ver espectáculo, no le importa de qué país es originario. El fanático global pretende pagar o encender su televisión para disfrutar de un combate en donde haya sudor, sangre y lágrimas de redención final. Cuando Mike Tyson se convirtió en el rostro del boxeo en su época las personas nunca se sintieron decepcionadas porque mostraba alma y hasta cuando le mordió la oreja a Holyfield era un tipo haciendo lo imposible por destrozar al oponente, con injusticia incluida. Así pasó con Pacquiao, tomaba riesgos desmedidos contra tipos gigantes porque debía degustar al mundo, no solo a los filipinos. De La Hoya era boxeador de todos, Chávez también.
Cuando Charlo fue al piso pensé que Canelo lo trituraría para responder a la fanaticada, pero le dejó vivir, era como si pensara: “ya tengo la pelea en el bolsillo, por qué correr riesgos”. Y con esto no pretendo dar entender que Canelo sea mal boxeador, sino todo lo contrario es un buen pugilista, solo que para ser el rostro del boxeo no le alcanza, para eso necesita el alma de un guerrero y eso no lo tiene, si algo he aprendido en los últimos años cubriendo boxeo, son las cosas con las que se nacen y otras que se adquieren y, Canelo, podría mejorar sus estrategias, pero jamás aprenderá a tomar riesgos, eso es lo que sus fanáticos no entienden ni jamás entenderán.