La escasez de lluvia también afecta a la ganadería.

La escasez de lluvia también afecta a la ganadería. Foto: Archivo/LA PRENSA

El Corredor Seco: la primera víctima del fenómeno del Niño en Nicaragua

La siembra de postrera en riesgo, pese al optimismo del régimen de Daniel Ortega, que aún no anuncia plan para ayudar a productores a enfrentar la sequía

En otro intento por aparentar que Nicaragua es un país sin problemas, las autoridades anunciaron que la siembra de postrera del ciclo productivo 2023 avanza a buen ritmo. Sin embargo, en el campo la realidad es otra, los efectos del fenómeno climatológico El Niño, que según los pronósticos provocaría estragos a finales de este año, comenzaron a sentirse especialmente en las comunidades del Corredor Seco, a través de un prolongado déficit de lluvia que amenaza la siembra del subciclo de postrera. Como en otros periodos de sequía los productores de subsistencia son los más afectados y ya reportan pérdidas.

Hace pocos días el titular del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, dijo ante medios oficialistas que la siembra del subciclo de postrera avanza «por buen camino» con el positivismo de los productores.

«Un muestreo realizado en el campo determina que están listas para la siembra de frijoles 87,118 fincas con una expectativa de siembra de 130,188 manzanas. Área 8 por ciento superior a la del 2022 en igual época. Estimamos una producción de 1.8 millones de quintales de frijol… Mientras que para el maíz hay 82,977 fincas, con una expectativa de 122 mil manzanas. Área 6 por ciento superior al año anterior y con una producción estimada de 2.5 millones de quintales», detalló.

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Los granos básicos son los más afectados

Según Acosta, las zonas en las que identificaron la mayor concentración de la siembra de granos básicas en la postrera son: Nueva Segovia, Matagalpa, Madriz, Estelí, Jinotega. «Hay disponibilidad de semillas, acompañados de una reducción de precios en los insumos para garantizar una mayor producción. Además hay precios atractivos para los productos de la agricultura en el mercado, por tanto, estamos en las mejores condiciones para tener una buena postrera”, aseguró Acosta.

Lo que no dijo el ministro es que la producción de granos básicos depende en gran medida de pequeños productores o de subsistencia, cuyos cultivos tienen poca o nula tecnificación. Este segmento garantiza el abastecimiento de las comunidades y con los ingresos que obtienen por la venta del excedente de las cosechas adquieren los alimentos básicos que no producen.

Otro detalle que el funcionario omitió es que los departamentos en que identificaron la concentración de la siembra de granos básicos son también los que tienen la mayoría de sus comunidades en el Corredor Seco, zona del país que tradicionalmente es la más afectada por la sequía.

Afectaciones en el Corredor Seco

De hecho, medios locales de la zona de Las Segovias reportan que en algunas comunidades la canícula se prolongó durante todo agosto. Pese a ello, los productores sembraron confiados en las lluvias de la primera quincena de septiembre. Sin embargo, estas no fueron suficientes para garantizar la germinación de la semilla y muchos pequeños productores ya registran la pérdida de sus cultivos.

«Existe mucha preocupación por el comportamiento de la temporada lluviosa y los efectos que está teniendo el cambio climático en la agricultura. Los productores adelantaron la siembra de postrera para finales de agosto pensando que en septiembre llovería. Se esperaba un mejor aprovechamiento de la lluvia, pero no fue así», dice un dirigente del sector agrícola de la zona de Las Segovias, quien solicita anonimato por temor a represalias.

Y añade que la mayoría de los lugares donde se siembran los granos básico registran un gran déficit de lluvia que está afectando las siembras y de mantenerse provocará consecuencias en los resultados de la cosecha de postrera. Los productores temen que el déficit de lluvia impacte en la siembra y producción de maíz y frijol de postrera en el centro y norte del país. Esta merma en la producción impactará en la seguridad alimentaria.

Expectativa en el sector ganadero

«Si no hay cosecha los campesinos no podrán abastecer su consumo y el de sus comunidades. Ya que la costumbre es que una parte de la cosecha se vende y la otra se guarda para el consumo de todo el periodo hasta la siguiente cosecha», advierte el dirigente del sector agrícola.

Un apicultor, que también pide anonimato, recomienda tener en cuenta que para octubre el pronóstico es que las lluvias no serán intensas, sino más parecidas a chubascos. Esto implica que el suelo tendrá poca humedad, que no benefician a los cultivos de ciclo largo y esto impactará en la producción de miel. La sequía reduce la floración de las plantas y las pocas flores se secan rápidamente, entonces las abejas no encuentran néctar ni polen. Ante la falta de alimento, las abejas se desnutren y producen menos o en el peor de los casos mueren.

La escasez de lluvia también puede provocar estragos en la ganadería, por lo que algunos productores están considerando vender sus reses. «Hay mucha expectativa sobre qué se deberá hacer para mantener el ganado ya que en muchas zonas no se han tenido las lluvias esperadas. Ante el peligro, algunos ganaderos están vendiendo su ganado ya que los costos de mantenimiento son altos y por otro lado se corre el riesgo de que las reses se mueran. La falta de agua también afectará a las comunidades, es decir, para el consumo humano. Sobre todo en aquellas comunidades que están ubicadas en el Corredor Seco», dice un dirigente del sector ganadero, que también pide omitir su nombre.

También los agroexportables

En el caso de los productos de agroexportación que se siembran en postrera, se teme que el déficit de lluvia impacte en la producción. «En occidente en maní y caña por el momento estamos bien», dice un dirigente gremial del sector agroexportador que pide anonimato.

Aclara que muchas veces no se perciben daños en la siembra, pero estos aparecen al momento de sacar la cosecha, ya que el déficit de lluvia puede impactar en los rendimientos. Y añade que en otras zonas la situación es distinta. «Sabemos que el maní de Managua, Masaya y Granada no está muy bien porque ha llovido muy poco», sostiene el dirigente.

En el caso del arroz, cuya producción solo abastece alrededor del 80 por ciento del consumo local, también hay preocupación. Aunque todavía no hay reporte de daños, comunidades de Nueva Segovia, Chontales, Boaco y la Costa Caribe producen arroz secano, es decir, que depende del agua de lluvia. Por lo que el déficit podría afectar los rendimientos y calidad de la cosecha.

Arroz sin agua y con plagas

Mientras que en otras zonas como el valle de Sébaco, donde predomina la producción con riego, hasta el momento no se reporta ninguna incidencia. Sin embargo, el déficit de lluvia que está provocando El Niño también puede impactar en los rendimientos y la calidad de la cosecha.

En Malacatoya, donde también predomina el riego, reportan daños provocados por una plaga. «Hay un fuerte ataque de chinche, son pequeños, pero por millones», confirma un dirigente del sector. Según estudios, el daño que provoca esta plaga es grande, ya que succiona la parte lechosa de la espiga por lo que reduce en rendimiento y la calidad del arroz. Además, eleva los costos de producción por la cantidad de productos que deben usar para controlarla.

Al impacto que provocará la plaga en la cosecha de este ciclo en Malacatoya se suma que los productores que sembraron arroz en el interciclo perdieron la inversión. «Hay que sembrar arroz en sus fechas, tanto de invierno como verano, porque hacerlo fuera de tiempo puede dar malos resultados como ocurrió este año», señala el dirigente arrocero.

Corredor Seco

Según estudios realizados por organismos vinculados al sector agropecuario, en Nicaragua el Corredor Seco comprende zonas de los departamentos de Nueva Segovia, Madriz, Boaco, Carazo, Chinandega, Chontales, Estelí, Granada, León, Managua, Masaya, Matagalpa y Jinotega. En total abarca una superficie aproximada de 39 mil kilómetros cuadrados, que equivalen al 30.1 por ciento del territorio nacional.

El Corredor Seco alberga aproximadamente al 37 por ciento de la población rural de Nicaragua, que aporta cerca del 30 por ciento de los alimentos que se producen en el país, por lo que los daños dejados por la sequía tienen repercusión en la seguridad alimentaria, especialmente de las zonas rurales.

Pero esta afectación no se limita a Nicaragua. El Corredor Seco se extiende por toda Centroamérica y ante el incremento de los riesgos que enfrentan los productores, hace algunas semanas la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (conocida mundialmente como FAO) y el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) firmaron un convenio. La meta es transformar los sistemas agroalimentarios en todos los países que incluye el Corredor.

«Este acuerdo buscará potenciar la colaboración y esfuerzos conjuntos entre la FAO y el SICA para promover determinantes económicos, sociales, ambientales y culturales de la seguridad alimentaria y nutricional en los países miembros del SICA. Además, busca facilitar el intercambio de conocimientos y experiencia en temas como agricultura resiliente cambio climático, gestión sostenible de los recursos naturales (incluyendo el agua, la tierra, los bosques y la biodiversidad), entre otros», explica el convenio.

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