La noche del sábado fue el regreso al montículo de Erasmo Ramírez. Y como LA PRENSA había adelantado, el regreso del nicaragüense sería solo en partidos “perdidos” por amplio margen de anotaciones. Al abridor de Tampa Bay, Tyler Glasnow se hundió con seis carreas en cuatro entradas (6-0), por lo que el mánager llamó al rivense para hacerse cargo del duelo a partir de la quinta entrada. No obstante, la labor fue agridulce por lo mal que inició y lo bien que cerró.
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Todo empezó con el error de Osleivis Basabe en el campo corto tras roletazo de Ryan O’Hearn y, luego de sacar un out, recibió en fila tres imparable que sacudieron su labor y trajeron al rival dos anotaciones más (8-0). Aaron Hicks, Cedric Mullins y Ramón Urías descargaron en fila la pelota a terreno de nadie y Ramírez fue duramente golpeado, perdiendo aún más la confianza inexistente de su mánager.
En el sexto inning se vio a un Ramírez diferente, más afondo, molesto por lo que había ocurrido y hasta aumentó su velocidad a 94 millas por horas. Ramírez ponchó a Gunnar Henderson, Adley Rutschman y Anthony Santander, mientras que en el séptimo salía sin problemas tras dominar a Ryan O’Hearn, Austin Hays y Cedric Mullins. Después de su trabajo, el nicaragüense dejó su efectividad en 5.81.