Soñaba con ser un atleta de alto rendimiento en su natal Cuba. Intentó jugar beisbol, atletismo, natación y polo acuático, pero en todos los deportes los reclutadores lo descartaron. “Era muy pequeño”, recuerda Cupertino Borrell, quien decidió estudiar medicina con especialidad en el deporte. Ahí hizo una exitosa carrera en Nicaragua, donde decidió este lunes por la noche retirarse después de 30 años vinculado al deporte nacional, especialmente en las selecciones de futbol, que le dedicó los primeros goles en la victoria 5-1 sobre Barbados en la Liga de Naciones.
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“Treinta años fueron suficientes, todo inicio tiene su final, uno tiene que decir hasta aquí, hay que cambiar un poco en un momento determinado. Zidane ganó tres Champions y dijo hasta aquí. Igual me retiro, me alejo porque hice mi jubilación, estoy en ese proceso, ahorita estaba trabajando por servicios profesionales y tengo que preparar todo, si no lo hago ya, no salgo. Además tengo proyectos familiares pendientes y pasar tiempo con mi familia que por las concentraciones con selecciones no le doy. Entonces me alejo del futbol un poco, pero siempre mi puerta estará abierta y estaré pendiente y apoyando con toda seguridad”, señala Borrell, médico de todas las selecciones nacionales desde 1993.

Nació en Cienfuegos, Cuba, hace 62 años. Llegó a Nicaragua en 1984 como parte de las brigadas médicas que enviaba su país en esa época. Se enamoró de la caraceña Ana Cerda y se casaron en 1987. Se regresó a Cuba junto con su pareja a estudiar la especialidad de medicina deportiva. Ella retornó en 1992 y él un año después. Desde que vino presentó sus papeles al presidente de la federación de futbol de ese año y al IND y ahí comenzó a trabajar en el deporte. Estuvo con la selección de beisbol en el Mundial de Beisbol de 1994, los Juegos Olímpicos de 1996 y desde entonces ha sido el médico de Nicaragua en todos los eventos Centroamericanos, Panamericanos y regionales. “Llegué a la cima con la selección de futbol, pero esto tenía que llegar algún día, es el momento, mis nietos están felices porque voy estar más tiempo con ellos y yo también”, señala Cupertino Borrell, el médico del futbol durante 30 años.