Aunque los años pasan, las huellas de Ronaldo Peralta en el beisbol nacional permanecen vigentes. Desde su antigua oficia de representante de Major League Baseball en América Latina, Peralta multiplicó esfuerzos para colocar a Nicaragua en el radar de la MLB y sus esfuerzos dieron grandes frutos en los más diversos ámbitos.
Nacido en Nicaragua, pero residente desde joven en República Dominicana, Peralta inició sus labores en la oficina de la MLB en América Latina desde su establecimiento en el año 2000, bajo la dirección de Rafael Pérez. El propósito del despacho era hacer crecer el juego en la región y manejar los asuntos administrativos de rutina.
Cuando Pérez decidió unirse a los Mets de Nueva York en 2005, Peralta asumió el mando de la oficina y eso fortaleció los vínculos de Nicaragua con la MLB, elevándose los niveles de cooperación, primero a través de la Liga Profesional y posteriormente con la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociada (Feniba), entre otros enlaces.
Fue este vínculo el que facilitó la llegada al país de figuras como el legendario bateador panameño y miembro del Salón de la Fama, Rod Carew, lo mismo que de un amplio grupo de scouts liderados por Ezequiel Sepúlveda, quienes impartieron clínicas y brindaron asesorías durante varios días a entrenadores y mánagers.
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El desfile de figuras fue grande e incluyó a Julio Franco, Rafael Avila, Miguel Valdez, Denio González y muchos más, quienes vinieron a animar y capacitar a los entrenadores locales, mientras de paso observaban y evaluaban a los prospectos pinoleros que eventualmente fueron firmados. El aporte también fue mediante material deportivo.
De igual manera, a través de Peralta se logró que la mayoría de los scouts de Nicaragua asistieran a la escuela para scouts (Scouting School) de la MLB en República Dominicana, donde fueron capacitados por especialistas en evaluación y firma de jugadores provenientes de Estados Unidos durante varias semanas.
A la vez, mánagers y sobre todo jóvenes coaches fueron invitados a permanecer durante varias semanas en las academias de los equipos de Grandes Ligas en Dominicana. Incluso, algunos de ellos recibieron propuestas de trabajo en aquel momento. El progreso en ellos fue importante y luego lo transmitieron en sus equipos locales.
Con Ronaldo se logró también el apoyo para mejorar pequeños terrenos de juego en varias localidades del país, entre ellas Sébaco y Managua, solo por mencionar algunas, a través de recursos conseguidos con Baseball Tomorrow Found, y posteriormente se estableció un programa de desarrollo (academia) de la MLB en Managua.
Y cuando quedó separado de la oficina de la MLB en América Latina en 2010, justo cuando se agudizó la crisis sobre el uso de esteroides con los jóvenes potencialmente firmables, lo mismo que alteraciones en sus edades e identidades, obligando a un extenso proceso de investigación, Peralta se fue a trabajar con los Cachorros.
Una vez en los Cachorros de Chicago y con un puesto de dirección en esa organización, lo primero que hizo fue venir a Nicaragua con su coordinador de scouts en esa época, Héctor Ortega, fortalecer los lazos de su organización y evaluar jugadores que podrían ser sujetos de firma, realizando tryouts en distintos puntos del país.
En fin, son innumerables los aportes que ha hecho Peralta al beisbol nacional desde sus resortes de poder en diferentes ámbitos. Por eso nos alegra sobremanera que se haya repuesto de graves problemas de salud que lo afectaron severamente. Ahora está de nuevo en la brecha tratando de ayudar como lo ha hecho siempre.