La unidad es el camino

De acuerdo con las noticias que estoy recibiendo el mundo se ha quedado estupefacto ante la barbarie del régimen de los Ortega-Murillo que en su oscurantismo crónico, después de haber ordenado el cierre de más de 25 universidades privadas, está dándole seguimiento a su nefasta tarea con la clausura de la Universidad Centroamericana (UCA), que con tan buenos resultados para el desarrollo del país habían venido realizando, desde hace más de 60 años, los abnegados miembros de la Compañía de Jesús.

Mientras muchos pueblos en América Latina y fuera de ella, están luchando por tener una universidad, pensando en el porvenir de sus hijos y de su país, en Nicaragua está ocurriendo precisamente todo lo contrario. Más de 5 mil estudiantes, más los docentes y el personal administrativo, han sido prácticamente tirados a la calle, en una actitud que pone en entredicho la salud mental de los usurpadores del poder público en Nicaragua.

El insensato proceder del espurio binomio presidencial nos hace recordar a su santidad Juan Pablo II, que cuando nos visitó en 1983 hizo votos para que pronto saliéramos de la dictadura sandinista, a la que en su segunda visita llamó “la noche oscura de Nicaragua”. ¿Acaso no es eso lo que pretenden, cuando hacen todo lo posible por negarle a nuestra juventud el derecho a una educación superior? Los pocos, que cuentan con los medios económicos necesarios para seguir sus estudios de calidad en otros países, podrán hacerlo, pero la mayoría que son pobres, verán truncados sus sueños de mejorar sus condiciones de vida y de sus familias. ¿No es una estupidez cerrar una universidad que está funcionando bien y que se ha ganado el prestigio de estar entre las mejores del área centroamericana?

La verdad es que da grima ver como el dictador Ortega y sus secuaces están destruyendo el país, hasta poder decir al unísono con el poeta Virgilio, en su inmortal Eneida: “¿Hará falta que recuerde la sangre por sus órdenes derramada y todas sus atrocidades?” Digo lo anterior porque los nicaragüenses no podemos seguir impasibles mientras un grupo de facinerosos en su brutal empeño nos anuncian cada día el aniquilamiento o la desaparición de una obra importante de progreso o de beneficio social.

Empero, lo que más me preocupa es que mientras todas esas aberraciones se cometen la oposición democrática nicaragüense sigue dando “palos de ciego”, enfrascada en una disputa absurda que no augura nada bueno para el futuro de nuestra nación.

Existe, me dicen, el Bloque del Norte (Sumemos- Miami) y el Bloque del Sur (Monteverde-Costa Rica) y en vez de estar preocupados y ocupados en ver cómo solucionan el ingente problema que tenemos en Nicaragua, se han dedicado últimamente a lanzarse mutuos ataques, que desdice en mucho, el patriotismo que sus dirigentes proclaman en sus declaraciones.

Es obvio que ninguna de estas facciones o las que vengan, por sí solas, estarán en capacidad de derrotar a la dictadura,  por lo que la unidad es, hoy más que nunca, un imperativo necesario. Vana ilusión es estar pensando que los Estados Unidos (EE.UU.) con sus inocuas sanciones o la comunidad internacional con sus altisonantes declaraciones de condena, van a rescatar a Nicaragua de una tiranía armada que,  con tal de mantenerse en el poder, no ha tenido el menor escrúpulo en ordenar el asesinato de sus propios conciudadanos.

Muy sabiamente nuestros abuelos decían: solo el pueblo salva al pueblo. Y en las facciones que mencioné y otras que están en período de gestación, hay hombres y mujeres de gran talento, experiencia y capacidad, que pueden aportar sus luces para que Nicaragua no  se pierda en la oscuridad a la que quieren llevarla los Ortega-Murillo y sus corifeos del FSLN. Pero para eso se necesita que el liderazgo opositor eleve sus miras, dejen de estar pensando en prematuras candidaturas y pongan por encima de cualquier interés personal, los supremos intereses de la patria que nos concierne a todos.

No hay de otra: la unidad es el camino. El pueblo nicaragüense desea saber cuál es la alternativa, cuál es su programa de transición hacia la democracia y que se proponen hacer, para levantar a Nicaragua de la postración económica en que seguramente la dejará la dictadura.

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    Montalvan, tenemos que hilar fino y no entrar en la percepcion un poco apresurada para dar opiniones que creo son un poco aprioricistas y un poco desesperadas. Sin lugar a dudas el camino desfasado que ha escogido la dictadura sigue siendo favorable a los anhelos del pueblo, y esto debido que nos sigue entendiendo el fenómeno social del 2018; que simple y llanamente es un parto de la libertad y vino para quedarse en la extrañas del pueblo. Montalavan por favor confiemos en nuestros lideres en los diferentes frentes que ha sido despojados de sus mas elementales y vitales derechos a existir, sin lugar a dudas veremos muchos desaciertos pero el eje que los mueve es incolume. Vale y Salve a ti Nicaragua.

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