Columna de Dennis Martínez en el diario LA PRENSA

Columna de Dennis Martínez en el diario LA PRENSA

Espero no morir viendo a Nicaragua convertirse en Cuba

Todos hemos escuchado esa famosa frase que dice: “derecho que no se defiende es derecho que se pierde” y, aunque me duele decirlo, parece que en Nicaragua ya nos acostumbramos a perderlos

Todos hemos escuchado esa famosa frase que dice: “derecho que no se defiende es derecho que se pierde” y, aunque me duele decirlo, parece que en Nicaragua ya nos acostumbramos a perderlos. Comenzaron dando pequeñas estocadas y ahora se ha llegado a la línea del descaro total, ya ni siquiera se guarda disimulo para arrebatarle los derechos a los nicaragüenses.

He sido una persona que siempre ha luchado por sus derechos y lo demostré en mi carrera de 23 años en Grandes Ligas, siempre era el tipo que levantaba la voz por el bien de los jugadores y buscar mejoras para todo el colectivo, entiendo que el contexto en el que lo hacía no era tan peligroso como lo es en Nicaragua. No obstante, me preocupa cómo ahora se guarda silencio ante las atrocidades que vemos no solo contra la vida de las personas, sino cómo asesinan la educación, matan a la economía y se devoran las leyes.

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Y muchos pueden pensar que no están dormidos, sino que el riesgo es demasiado grande para tomarlo. Ojalá que ocurra algo inesperado, que cambie el rumbo de las cosas. El estallido social de 2018 se alargó demasiado, veo mucha gente cansada, otros que solo quieren olvidar el pasado y seguir con sus vidas, grupos remando solo a la deriva. A veces tengo la sensación que el pueblo se desahució cuando la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua se convirtió en una vergüenza de la nación, defendiendo a una familia y atacando a su pueblo, mientras la comunidad internacional quedaba en deuda con el país y los líderes de oposición no llegaban a consenso.  

El problema de ser ese gigante dormido es acostumbrarse a vivir sin libertades, resignarse a perder no solo a esta generación, sino a las siguientes, ver llorar a padres porque no alcanzan llegar a fin de mes o tener que dividir familias para buscar un mejor futuro. En ocasiones la agonía destruye más que el propio riesgo.

Como decía Pedro Joaquín Chamorro: “cada quien es dueño de su propio miedo”, solo espero no morir viendo convertida a Nicaragua en otra Cuba.

Deportes Nicaragua archivo

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