Democracia en crisis, centroderecha en auge

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El mundo vive acontecimientos de gran relevancia, entre ellos la crisis que atraviesa la democracia como la hemos conocido. Acompañan a este fenómeno gobiernos autoritarios de diferentes signos, mientras la centroderecha en auge se posiciona como factor diferenciador. 

La democracia supone caracterizarse por el diálogo, derechos humanos y Estado de derecho, pero estos se han devaluado a nivel de caprichosas interpretaciones. Su concepción adquiere significados y aplicaciones distintas debido a ideologías, intereses económicos y personajes con insaciable sed de poder.

Este ordenamiento político y social, destacado desde mediados del siglo XX como paradigma global de libertad, realización ciudadana, innovación y progreso bajo el liderazgo de Estados Unidos (EE.UU.), ha desnudado a partir de 2008 arraigados y graves antagonismos que, paradójicamente, han convertido la nación del norte en ejemplo de desequilibrio, generando polarización interna y entusiasmando a adversarios externos.

Sobre el conflicto político en EE.UU., considero reduccionismo afirmar que se debe al carácter o personalidad de Donald Trump o Joseph Biden, o los gestos, exabruptos o alegaciones de graves delitos que ambos enfrentan, obviando su visión personal y partidaria —diametralmente contrarias— sobre la nación y el mundo. En mi opinión son propuestas de estilo de vida y perspectivas del futuro la razón de su empate con 43 por ciento de intención de votos (encuesta reciente del New York Times y el Siena College Research Institute entre votantes registrados).

Como sabemos, los demócratas han abrazado el llamado globalismo o progresismo, y los republicanos el patriotismo o conservadurismo, abordado en artículo Agendas antagónicas en EE.UU (LA PRENSA, 28 de abril, 2022). Líderes y agendas partidarias defienden interpretaciones opuestas a temas extremadamente sensibles.

Las discrepancias son amplias. Abarcan lo moral, la economía interna, salud, comercio internacional, financiamiento policial, política exterior, reformas electorales, inmigración, rol de fuerzas armadas, pérdida de independencia energética, imparcialidad de la justicia, aborto, protección de la niñez. En este mutuo dame-que-te-doy, las acusaciones contra Trump son percibidas por republicanos como acción desesperada para detener su avance.

En cuanto a la influencia de EE.UU. en el mundo, la globalización comercial allanó el camino para agendas no deseadas (La globalización debería tener rostro humano, LA PRENSA, 31 de mayo, 2002), pues podía conllevar “…a una cultura global que tiende a sustituir la identidad propia, redefine la interpretación y respeto a los derechos humanos…, exige modificaciones o crear leyes según convenga…”, asunto que ha generado fuertes críticas a nivel internacional, especialmente por el fomento del progresismo.  

Advertía el controvertido Robert A. Dahl (1915-2014), profesor de ciencias políticas de la Universidad de Yale de 1946 a 1986: “En la democracia convergen diversas tradiciones del pensamiento político que en muchos casos son incongruentes entre sí y revelan un sinnúmero de problemas para los que no parece haber respuesta definitiva. Ser consciente de esta realidad que afecta a la misma naturaleza de la democracia no elude la labor de ‘repensar’ sus problemas”.

Si bien el mundo tiende a inclinar la balanza hacia gobiernos autoritarios, también es cierto que la centroderecha hábilmente se convierte en alternativa. Para el historiador y analista político italiano Steven Forti (Télam Digital, diciembre 2022), lo que han sabido hacer «es ofrecer respuestas sencillas a problemas complejos y encontrar un importante o nada desdeñable apoyo popular». Así aglutina el creciente descontento hacia el progresismo. Algunos ejemplos son Italia, Grecia, Suecia, Finlandia, Inglaterra, Hungría, Polonia, Letonia, Israel, España, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Uruguay, Paraguay…, las recientes primarias en Argentina y agrupaciones políticas en general ganando terreno.

¿Quizás la centroderecha sea la opción para rescatar la democracia?

El autor es periodista.

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