¿Qué se sabe tras el anuncio de una embajada de Nicaragua en Corea del Norte?

El hermetismo característico de ambos regímenes no deja ver cómo se está dando el proceso de abrir embajadas entre Managua y Pyongyang

Tras 20 días del anuncio de la apertura de una embajada de Nicaragua ante Corea del Norte, el exembajador nicaragüense ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields, sembró la duda sobre la falta de interés del país asiático en establecer una relación oficial con Nicaragua.

McFields, quien trabajó en la Embajada de Nicaragua en Washington, explicó que el proceso «antidiplomático» del régimen de Ortega consiste en enviar al embajador, luego anunciar que les dieron el plácet y días después publicarlo en el diario oficial La Gaceta. Sin embargo, desde el anuncio de la primera dama y vocera del régimen orteguista, Rosario Murillo, no se volvió a tocar el tema de manera mediática.

«Han pasado 20 días, eso es anómalo, atípico y envían un mensaje de descontento o de que no es una relación de primer piso», expresó McFields este lunes 7 de agosto.

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El pasado 20 de julio, Murillo dijo que ambos gobiernos asumieron «el compromiso de abrir embajadas» en sus respectivos países. «Incluso estamos entregando ya la solicitud de plácet para una persona que será embajador residente allá en Pionyang y ellos mandarán aquí también su embajada. Vamos en reciprocidad, trabajando juntos para desde esas representaciones políticas, sociales, culturales, diplomáticas, fortalecer nuestras relaciones que son de décadas», expresó la vocera y cogobernante a través de los medios de comunicación oficialistas.

Antes del 19 de julio, fecha en que se celebra la revolución sandinista en Nicaragua, los medios oficialistas al servicio de Ortega divulgaron el mensaje de saludo del presidente norcoreano, Kim Jong-un, por este aniversario.

«Esa embajada se está complicando»

El hermetismo característico de estos regímenes no deja ver cómo se está dando este proceso. El régimen de Corea del Norte, encabezado por Kim Jong-un, es considerado por la comunidad internacional una de las dictaduras más radicales del mundo y además una amenaza bélica por el arsenal de armas nucleares que tiene. Al igual que Ortega, Kim es un empedernido anti-Estados Unidos, lo que los hace socios y aliados ideológicos. La relación entre el partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que encabeza Ortega, y el régimen norcoreano, data de los años ochenta, cuando Nicaragua estaba en guerra y ese país asiático apoyaba a los sandinistas.

Los misiles fueron exhibidos durante un desfile militar realizado en Pyongyang. KCNA
Los misiles fueron exhibidos durante un desfile militar realizado en Pyongyang. KCNA

Sin embargo, particularmente para Nicaragua establecer relaciones oficiales con Corea del Norte tiene muchas implicaciones.

«Si es un socio de ellos, es un aliado, pero Ortega mantiene relaciones con Corea el Sur, entonces no se sabe si es que Ortega no está dispuesto a abandonar las relaciones con Corea del Sur a cambio de una relación estéril con Corea del Norte. Esa embajada se está complicando, porque si hubiera una relación fabulosa con Corea del Norte, ellos hubieron enviado un altísimo representante en el 44 aniversario del 19 de julio y, sin embargo, no se miró nada de eso», valoró McFields.

Ortega ha priorizado «los millones de Corea del Sur»

Como antecedente, McFields recordó que en 2010 Ortega recibió la visita del ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, pero ni así lograron oficializar las relaciones diplomáticas, porque «Ortega prefirió tener los millones de Corea del Sur».

«Sobre todo en ese momento, Ortega estaba recibiendo dinero de los organismos multilaterales, de Europa, de Estados Unidos, entonces, él no se quería arriesgar estableciendo una relación fuerte con Corea del Norte», relató McFields.

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Otro antecedente que puede hacer dudar a Corea del Norte —según McFields— es la ruptura con Taiwán, país con el que Ortega mantuvo 14 años de relación diplomática «y de repente les pegó una patada y les confiscó una embajada y todo de una manera vulgar y radical, entonces, creo que por eso no es confiable».

«Esta gente es muy cuidadosa, ellos tienen problemas serios de seguridad, no le abren la puerta a todo mundo y menos a un socio poco confiable como Ortega», manifestó McFields.

El exembajador también valoró que lanzar el anuncio de una embajada en Corea del Norte pudo ser «una cortina de humo» o también puede ser que Ortega se echó para atrás, para no ser incluído en la lista de países que patrocinan el terrorismo.

Relaciones históricas

Mientras que el doctor Benjamin R. Young, profesor universitario y analista sobre Corea del Norte, dijo que era sorprendente que vaya a abrirse una embajada nicaragüense, ya que las fronteras norcoreanas se han mantenido «bien cerradas» desde el 2020 debido a la pandemia.

«A pesar de esto, el hecho de que Nicaragua vaya a abrir una embajada en Corea del Norte habla de la historia y la fuerte relación que han tenido los sandinistas con Corea del Norte», agregó el experto.

Después de tres años de mantener cerradas sus fronteras, el régimen norcoreano recibió por primera vez a una delegación extranjera y fue en los últimos días de julio cuando llegó el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú.

Por otra parte, el sociólogo y también exembajador de Nicaragua, Oscar René Vargas, consideró que lo más probable es que el proceso de apertura de ambas embajadas no se haya hecho público.

«Pienso que el establecimiento de las relaciones se hizo a un nivel muy alto por lo tanto no es un problema, es simplemente una cuestión burocrática», manifestó Vargas.

Un proceso de tres meses

Un experto en relaciones internacionales que habló con LA PRENSA bajo condición de anonimato, aseguró que el nombramiento y acreditación de los embajadores toma su tiempo, porque hay que pedir antes el plácet o agreement, un procedimiento que es confidencial. «Este procedimiento suele tardar entre dos y tres meses», aseguró la fuente.

«Una tardanza de más de tres meses, después de gestiones para obtener una respuesta, implica un silencio que diplomáticamente se interpreta como una denegación del plácet. La acreditación de embajadores y apertura de embajadas tampoco tienen que hacerse obligatoriamente al mismo tiempo, pero sí en un plazo de tiempo razonable», explicó la fuente.

El procedimiento implica un acuerdo previo entre los dos países de elevar la representación diplomática al nivel de embajadores; instalar una embajada y una residencia para el embajador, en ambas capitales.

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