La periodista hondureña, Kenya Lili González Sánchez, fue expulsada de Nicaragua por las autoridades de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), bajo el régimen de Daniel Ortega, el viernes 4 de agosto de 2023 por «defender» a los sacerdotes católicos perseguidos en Nicaragua, denunció a través de un video publicado en sus redes sociales.
Según la periodista y excandidata a diputada en su país, ingresó a Nicaragua por el puesto fronterizo de Las Manos —entre Nicaragua y Honduras—, donde le realizaron preguntas «bastante peculiares» por presentarse como comunicadora, aunque le permitieron continuar su viaje. No obstante, cuando estaba «a unos 20 o 30 kilómetros de Managua» agentes en patrullas de la DGME le bloquearon el paso y le informaron que debía acompañarlos.
«Una denuncia bastante importante, el día de ayer traté de ingresar al país de Nicaragua, que es un país vecino, Nicaragua, un país donde siempre he visitado porque yo soy muy apasionada por los volcanes, he ido a vacacionar a ese lugar y hacer otras diligencias. Trato de ingresar a Nicaragua, ingreso como comunicadora social, solamente iba por turismo utilizando a Nicaragua como país de tránsito porque no me iba a quedar ahí por mucho tiempo, solo por tres días, ya que mi país de destino era Costa Rica«, explicó González.
A su vez agregó que ya tenía una reservación en un hotel.
González precisó que como dijo que era comunicadora social, los oficiales le revisaron si llevaba cámara de televisión. «No llevaba, solamente mi celular y un pequeño trípode que ocupo para cualquier video o cualquier selfie que quiera tomarme, sí me hicieron preguntas bastantes peculiares, pero me dejaron ingresar», dijo.
Devuelta en patrullas de Migración
La periodista hondureña relató que casi llegando a Managua cuando «agentes de Migración y patrullas han llegado a traerme al lugar donde estaba, casi llegando al hotel y me han devuelto en patrullas de Migración hasta la frontera de Las Manos, sin darme una sola explicación. Obviamente no opuse ninguna resistencia porque estamos hablando de (varios) agentes varones y una sola mujer en ese lugar, ni siquiera estaban identificados».
Enseguida precisó que se vio obligada a subir y cuando estaba en el puesto fronterizo le quitaron su maleta y se la llevaron a otro cuarto para revisarla, mientras ella esperaba la explicación de lo sucedido.
Después de varios minutos, le leyeron un documento en el que le informaron que «yo soy una persona no bien recibida por el Gobierno de Nicaragua por haber hecho publicaciones a favor de los cristianos que están siendo perseguidos en Nicaragua».
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González aseveró que como periodista y persona que ha trabajado en la política de su país «no estoy de acuerdo con la persecución de los sacerdotes en Nicaragua, pero jamás pensé que yo fuera una amenaza para el Gobierno de Nicaragua, y hoy por hoy he sido declarada una persona ‘non grata’ es por ello que hago una denuncia pública, porque el motivo de mi expulsión es por haber defendido a los sacerdotes de Nicaragua que están siendo perseguidos».
Principios violentados
La periodista hondureña denunció que por su profesión y por su criterio político sus principios fueron violentados por un país hermano, y cuestionó fuertemente el porqué las autoridades de Migración de Nicaragua tienen tanta información de los ciudadanos hondureños.
«¿Cómo es que un puesto fronterizo de otro país conoce todos mis datos personales, toda mi vida personal? Quisiera (tener) una respuesta», reiteró González.
A su vez indicó que aunque le parece muy peculiar lo que le sucedió, ella sabía que Nicaragua tiene mucho cuidado con las personas que se dedican a la Comunicación en cualquier país debido a que «hay un régimen instalado en Nicaragua que desgraciadamente todos sabemos cómo funciona».
La periodista concluyó afirmando que «yo puedo defender a los cristianos de Nicaragua, yo puedo defender a los cristianos de cualquier país, porque ese es mi criterio religioso, yo creo en Dios y respeto muchísimo la libertad de religión y por eso no estoy de acuerdo con la persecución a los cristianos».
Otras expulsiones y prohibiciones
El 25 de julio del año pasado, la dictadura prohibió el ingreso a Nicaragua a la periodista y antropóloga guatemalteca Irma Alicia Velásquez Nimatuj y la mantuvo retenida en el Aeropuerto de Managua, denunció ella misma a través de un correo electrónico, según publicación del diario guatemalteco El Periódico. En ese momento, Velásquez fue expulsada a Panamá.
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Previo a la celebración de las cuestionadas elecciones presidenciales en noviembre de 2021, el régimen rechazó la entrada de periodistas extranjeros que fueron enviados por sus medios para darle cobertura, entre los casos que se conocieron públicamente estuvo el del periodista Carlos Girón, de El Heraldo de Honduras, y el periodista Frédéric Saliba, corresponsal de Le Monde en Latinoamérica, a quien le notificaron que no podía ingresar a Nicaragua cuando estaba haciendo las gestiones desde México.
En junio de 2021, el régimen también le impidió el ingreso a un periodista de The New York Times, en medio de un contexto de persecución y hostigamiento a opositores y periodistas.
Otro caso se dio en abril de este año, cuando el régimen impidió el ingreso al periodista de origen cubano Camilo Loret de Mola y su camarógrafo César Torero, del medio en español de Miami, MegaTV. Ambos fueron retenidos y posteriormente expulsados de Nicaragua al llegar al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, de Managua.
Negar el ingreso al país no solo a extranjeros sino a ciudadanos nicaragüenses ha sido un mecanismo represivo de la dictadura que ha implementado en los últimos años.