La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que las consecuencias del fenómeno climático de El Niño en América Latina podrán intensificar el aumento en las necesidades de salud como la malnutrición y enfermedades como el zika, el dengue y el chikungunya en varios países centroamericanos, incluyendo como Nicaragua entre el período de julio y septiembre.
El último informe de la agencia sanitaria de la Organización de Naciones Unidas (ONU), publicado en agosto, aborda los riesgos de salud a nivel mundial y se identifica a Centroamérica y el norte de Sudamérica como zonas con un «alto riesgo» de enfrentar problemas de salud derivados del fenómeno climático que se instaló en julio pasado.
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La agencia sanitaria explicó que el aumento de la desnutrición obedece a la «reducción de los rendimientos agrícolas» y los riesgos de dengue y arbovirus como chikungunya y zika debido a que las «condiciones secas puedan aumentar los criaderos de mosquitos Aedes a través de un mayor almacenamiento de agua alrededor de los hogares, y las temperaturas más altas reducen el período de incubación extrínseca de los virus».
La OMS se mostró preocupada ante la situación que podrían enfrentar países como el norte de Perú, Colombia, Venezuela, Surinam, Guyana, El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua.
Agregó que también las condiciones secas podrían «provocar una grave escasez de agua y debilitar la capacidad de los hogares para hacer frente al aumento de los precios del agua, lo que agravaría las necesidades humanitarias».
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La agencia sanitaria aseveró que las consecuencias de El Niño probablemente estén presentes hasta septiembre de este año. «Los impactos de los eventos de El Niño se sienten durante un período de 1 a 2 años, y los riesgos para la salud varían según la región, el país», afirmó la OMS.
Lluvias por debajo de lo normal
La agencia sanitaria indicó que El Niño generalmente se asocia con precipitaciones por debajo de lo normal en América Central de julio a diciembre y en el norte de América del Sur de junio a marzo.
«Además, hay mayores posibilidades de temperaturas superiores a lo normal, lo que contribuye a la intensificación de las condiciones de sequía», advirtió la OMS.
El comportamiento de las lluvias por debajo del promedio pueden interrumpir las operaciones de siembra y afectar el desarrollo de los principales cultivos de maíz y frijoles.
Las condiciones secas impactan negativamente en la producción agrícola de primera de 2023 y alertó sobre los precios del maíz blanco y los frijoles que «ya se encuentran en niveles elevados, podrían aumentar, lo que limitaría aún más el acceso a los alimentos para los hogares vulnerables».
También aseguró que en otras partes de América Central y el Caribe correrán el riesgo de precipitaciones inferiores a la media, sin embargo, «se considera que es menos probable que requieran una respuesta humanitaria internacional. Estos incluyen Costa Rica, Panamá y Trinidad y Tobago».