Erasmo Ramírez es un tipo con vidas ilimitadas y resistencia infinita. Cuando parece que ya le dirá adiós a su aventura en Grandes Ligas pelea por aferrarse para abrirse otra oportunidad, aun cuando las puertas están cerradas. Luego de un mal año con los Nacionales de Washington y haber quedado en libertad, Tampa Bay le ofreció un contrato de Ligas Menores y más tarde, con números discretos en Triple A, subió a Grandes Ligas. Tampa Bay vio ese espíritu de Erasmo y su capacidad para adaptarse, reaccionar y hacer su trabajo.
Ramírez recibió la orden este domingo de abrir el partido contra los Tigres de Detroit. El rivense no abría un partido de Grandes Ligas desde el 17 de julio de 2022 cuando jugaba con los Nacionales en donde enfrentó a los Bravos de Atlanta con buen suceso, al no permitir carreras. Erasmo respondió de gran manera a las indicaciones del mánager y las necesidades del equipo este domingo en Detroit. El plan de Tampa era que Erasmo sostuviera el juego en los primeros tres episodios y así lo hizo. Después de tres innings, Ramírez abandonó el montículo dejando el partido 5-1 a favor de sus suyos, el trabajo estaba hecho.
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En el primer inning inició dominante con ponche a Zach McKinstry, puso out en línea a segunda a Matt Vierling y luego Riley Greene cerró la tanda con roletazo a la primera base. En el segundo episodio, el nicaragüense pasó apuros después de ponchar a Spencer Torkelson. Kerry Carpenter ligó imparable al igual que Andy Ibañez. Akil Baddoo roleteó al pitcher y Eric Haase conectó inatrapable empujando a Carpenter y anotándole la única carrera a Ramírez. Aunque en el tercer inning arrancó con base por bolas a Nick Maton, dominó en roletazo a Zach Mckinstry y Matt Vierling, para que se despidiera ponchando a Riley Greene.
Ramírez hizo en total 58 lanzamientos, siendo 36 strikes y enfrentó a 12 rivales. Luego de salir del montículo le pasó la estafeta a Shawn Armstrong para sostener el ritmo de juego a favor de Tampa, que al terminar esta nota ganaban 6-2 en el cuarto episodio.