La popularidad de Óscar Duarte en Nicaragua lo ha llevado a relacionarse muy de cerca con los tentáculos de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El futbolista de la Selección de Costa Rica, nacido en Masaya, visitó este martes la jefatura de la Policía Nacional donde se reunió con el director de esa institución, Francisco Díaz, quien ha sido sancionado por Estados Unidos por violaciones a derechos humanos durante la represión de abril de 2018.
La reunión entre Duarte y Díaz fue promovida por la misma institución en su página web, donde reveló que el seleccionado tico estuvo compartiendo con las autoridades policiales y los niños de la academia del equipo de futbol Walter Ferretti, club que pertenece a la Policía Nacional.

El Gobierno de los Estados Unidos sancionó en julio de 2018, por medio de la Ley Magnitsky, a tres funcionarios nicaragüenses por corrupción y violaciones a los derechos humano, entre ellos Francisco Díaz. Los funcionarios estadounidenses responsabilizan al jefe de la Policía Nacional de la represión ocurrida contra la población desde abril de 2018, lo que incluye ejecuciones extrajudiciales, y en las que se cuentan entre las víctimas, incluso niños, explicó en ese momento un funcionario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
A pesar que no representa a Nicaragua, Duarte es muy querido entre los aficionados nicaragüenses. La dictadura se ha aprovechado de eso acercándose a su figura para lavar su imagen. El Gobierno se congratula con él a tal punto que en días pasados Rosario Murillo anunció la construcción de un estadio de futbol en Catarina, Masaya, que llevará el nombre de Salomón Gaitán y Vilma Múñoz Quintanilla, abuelos del deportista Oscar Duarte. Además, Murillo reveló que la abuela del futbolista fue alcaldesa de Catarina.