Aun cuando los Dantos consiguieron a uno de los mejores brazos disponibles de entre los equipos eliminados en el Pomares con Ernesto Glasgon, y su rotación se convirtió en una de las más imponentes del campeonato, el mejor refuerzo ha llegado ahora desde las Ligas Menores con Ronald Medrano, quien se incorporó al club.
Medrano, quien fue dejado en libertad por los Royals de Kansas City tras haber fallado en el intento de relanzar su carrera como lanzador profesional en AA, entrenó este jueves con el equipo capitalino y su sola presencia debe hacer mejores a los Dantos, cuya rotación de lujo debe impulsarlos con más velocidad hacia el título.
El diestro nacido en Managua hace 28 años, se unirá a una rotación que también incluye a los zurdos Leonardo Crawford, Carlos Teller y Milton Quintana, más Glasgon, quien con el nuevo agregado podría ir a fortalecer el cuerpo de relevistas donde están reubicados otros abridores como Ángel Obando, Eyner Castro y Cristopher Osorio.
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Esta es sin discusiones la mejor rotación de la liga y una de las mejores de los últimos años en el beisbol nacional. La experiencia de estos lanzadores, el vínculo con el beisbol rentado y el combustible que aún les queda en sus tanques, le permite aguatar comparaciones con cualquier rotación de cualquier época en la pelota superior.
En Nicaragua se ha contado con parejas o tripletas de lanzadores extraordinarios como Julio Juárez y Sergio Lacayo en el Flor de Caña, Epifanio Pérez y Orlando Cuevas, más Daniel Miranda en León, Adolfo Álvarez, Leoncio Martínez y Eloy Morales en Rivas, pero con la profundidad que se ahora en los Dantos, es difícil.
El Bóer tuvo hace unos años un cuerpo de abridores que tenía a Álvaro López, Róger Marín, Mario Peña y Danilo Álvarez, pero no fue duradero, aunque cuando estuvieron juntos fueron eficientes. Los Dantos tuvieron antes a Luis Cano, Róger López y Rosendo Hernández, más Julio Mendoza, pero esta es otra cosa.
Ahora sí da la impresión que si los Dantos no ganan el campeonato, sería un fracaso de proporciones enormes. Pero todos sabemos que en beisbol no hay nada garantizado, ni siquiera con esa imponente rotación.