El nicaragüense Arling Antonio Gutiérrez-García, de 49 años, fue sentenciado a seis años de cárcel por el delito de tráfico de personas en Estados Unidos. Gutiérrez se declaró culpable el pasado 10 de marzo y tendrá que cumplir su condena en una prisión federal.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) informó este lunes 3 de julio que el ciudadano fue sentenciado el pasado 29 de junio «por su papel en una conspiración para transportar a indocumentados» que dejó como saldo un migrante fallecido.
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El agente especial interino a cargo de la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés), en San Antonio, Alejandro Amaro, aseveró que «aquellos que explotan a las personas con fines de lucro enfrentarán consecuencias».
Agregó que «aquellos responsables de trasladar ilegalmente a personas hacia y a través de nuestro país anteponen el beneficio personal a la seguridad pública y la protección fronteriza. Están motivados por la codicia sin tener en cuenta la salud y el bienestar de su carga humana, lo que puede ser una combinación mortal».
Una vez el ciudadano cumpla la condena enfrentará un proceso de deportación, de acuerdo con las autoridades.
Trasladaba a migrantes en un tráiler, en condiciones sofocantes
Gutiérrez-García conducía un semirremolque que tiraba de un remolque con volquete en el que viajaban 63 ciudadanos de México y Guatemala. El remolque de metal se cubrió con una lona de vinilo, lo que eliminó la circulación de aire y aumentó las temperaturas.
El nicaragüense fue arrestado el pasado 6 de junio, alrededor de las 5:30 p.m. cuando los agentes del alguacil recibieron una llamada de agentes de la Patrulla Fronteriza sobre un supuesto intento de contrabando. Las condiciones eran tan sofocantes dentro del tráiler que un migrante murió en el trayecto.
«En la audiencia, el tribunal consideró las condiciones dentro del tráiler, los esfuerzos policiales en medio del calor y las declaraciones previas de cuatro no ciudadanos. Al dictar la sentencia, el tribunal señaló que Gutiérrez-García tuvo suerte de que no muriera más gente. El juez también agregó que podría haberse quedado y ayudar a los no ciudadanos que no pudieron salir y ofrecer ayuda a los que estaban en peligro en lugar de huir hacia la maleza», dicta la nota de prensa.
El caso fue investigado por HSI junto a la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, las oficinas del alguacil en los condados de Webb y Dimmit, la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Webb, el Departamento de Seguridad Pública de Texas y la Patrulla de Carreteras de Texas.
Huyó y dejó abandonados a los migrantes
El fiscal federal para el Distrito Sur de Texas, Alamdar S. Hamdani, dijo que «transportar a decenas de seres humanos en un tráiler totalmente metálico cubierto de vinilo en el calor del verano del sur de Texas demuestra la insensibilidad y la indiferencia de los contrabandistas hacia la vida humana».
Afirmó que «el calor sofocante que se acumuló en este vehículo, que no fue diseñado para personas, sino para transportar arena, rocas y otros materiales, maximizó el potencial de lesiones y la muerte eventual y trágica de una de las víctimas. Gutiérrez-García ahora pagará el precio de su crimen inhumano».
El comunicado señala que Gutiérrez-García detuvo el vehículo en un rancho privado al oeste del condado de Webb, al percatarse que los migrantes estaban saltando del remolque que él conducía. En ese punto, indica que los agentes del orden lo vieron parado junto al taxi.
«Los agentes del orden y el personal médico brindaron asistencia a los migrantes que estaban dentro del remolque y a los que habían escapado. Las autoridades descubrieron a una persona en el fondo del pozo del tráiler y la declararon muerta en la escena», precisó la misiva.
Mientras que el traficante huyó hacia la maleza y una vez capturado señaló que «se trasladaba junto a los demás migrantes».