Una de las mentes más brillantes y, mejor aún, una de las más extraordinarias personas que ha pasado por el periodismo deportivo nacional, Alberto “Tito” Rondón, ha fallecido luego de una dolorosa enfermedad que lo atacó perniciosamente hasta arrebatarle la vida este 2 de julio en Miami, Florida, informaron sus familiares.
Nacido en Los Ángeles, California, pero criado en las haciendas de sus familiares en la zona de Chontales, Rondón fue una persona culta, con conocimiento de todos los deportes, pero en especial del beisbol de las Grandes Ligas del cual se volvió experto y fuente de consulta obligada mucho antes de la llegada del internet.
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Rondón se destacó por su participación en las transmisiones nacionales con los mejores staff del país, también hizo programas de beisbol y fue durante 11 años editor de Deportes del Giario La Prensa, medio al que continuó colaborando siempre, incluso en sus días de retiro en la Florida, donde laboró en bienes raíces.
“Si no lo podés probar, mejor no lo pongás. Hay gente que no repara en los detalles, pero también hay gente preparada y si encuentra una fisura en los datos que proporcionás, te van a rebatir y se cae todo lo que has presentado”, solía aconsejarme en sus tardes, mientras se preparaba la edición diaria de La Prensa en Managua.
Tito igual hablaba de beisbol que de cine, de futbol americano o religión, de concursos de belleza o política, de Alejandro Magno o el “Chino Meléndez”. Era una enciclopedia, pero a la vez, una persona humilde; un intelectual apasionado por lo objetivo, sin pretensiones literarias, y mejor aún, sin verborreas pretensiosas.
Fue tan apasionado por las investigaciones que en 2010 fue galardonado por la Sociedad Americana de Investigadores de Beisbol (SABR, por sus siglas en inglés) y sus aportes a junto al investigador estadounidense Rory Costello, permitieron que gran cantidad de las historias de los mejores peloteros nicas estén a salvo.
Su punto más alto lo consiguió en 1990 cuando se desempeñó como narrador en español de los Dodgers de Los Ángeles, junto al también astro nicaragüense de las transmisiones, René Cárdenas, quien lo recomendó al conjunto californiano luego del accidente automovilístico sufrido por Jaime Jarrín, ahora en el Salón de la Fama.
Casado con Yolanda de Fátima Rodríguez, con quien procreó dos hijos, Rondón era un erudito en todo, pero no le gustaba dar pronóstico sobre quién podía ganar en una Final del beisbol en Nicaragua o la Serie Mundial. A Hijalmar Padilla, colega cronista en La Prensa, le gustaba preguntarle sobre eso, pero por molestarlo.
«¿Quién gana Tito, Yanquis o Bravos?#, solía preguntarle Hijalmar allá por 1996. Tito giraba su silla y le decía directo a su cara. “¿Y yo qué voy a saber? Acaso soy adivino”. Y casi que lo era. Desde jovencito era un genio a las matemáticas y hacía unas operaciones a través de las cuales emitía sus pronósticos y casi siempre acertaba.
De padre peruano y mamá nicaragüense, Rondón fue el inventor de un sistema de puntos que comenzó a utilizarse en la Liga Profesional de Nicaragua en 1964. Tito tenía entonces 22 años y a pesar de la resistencia de veteranos dirigentes de la liga en aquel entonces, los logró convencer y el torneo avanzó sin contratiempos.
Tito formó parte de un gran trío de expertos bilingües en beisbol de Grandes Ligas junto a Bayardo Cuadra y Xavier Araquistain, también fallecidos en años recientes, y quienes se caracterizaron por su versatilidad, amplios conocimientos y pasión por la investigación. Desde La Prensa nuestro abrazo a sus familiares.