El hambre acecha a los nicaragüenses, a medida que los precios sigan sin bajar y El Niño se instale en el país

Entró a ese grupo de países porque según la FAO y el PMA el alza en el precio de los alimentos junto a los efectos que provocará El Niño harán que entre 100 mil y 250 mil nicaragüenses enfrenten inseguridad alimentaria aguda

En medio de las constantes alzas que registró en el último año el precio de los productos de la canasta básica, Nicaragua entró a la lista de países con Focos de Hambre, que ya incluía a gran parte de las naciones pobres del mundo, en su mayoría africanas y asiáticas.

Según los organismos que elaboran ese listado, Nicaragua entró a ese espacio, porque los efectos del fenómeno climático El Niño elevarán los ya encarecidos precios de los alimentos, dificultando su acceso y elevando los niveles de hambre.

El hambre, según la FAO, afectó el año pasado a 1.2 millones de nicaragüenses. A esto se suma que entre junio y agosto, entre 100 mil y 250 mil personas enfrentarán inseguridad alimentaria aguda, es decir la más alta de la medición. Entre los afectados podrían estar los agricultores de subsistencia que verán amenazadas sus reservas de alimentos y sus cosechas. Así lo advierte un informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Según el documento, probablemente la seguridad alimentaria se deteriorará aún más en 18 Focos de Hambre, en 22 países a lo largo del período de análisis que se extiende de junio a noviembre de 2023.

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Cinco países de América con Focos de Hambre

La inseguridad alimentaria es la ingesta insuficiente de alimentos, ya sea de forma transitoria, aguda, estacional o crónica. Mientras que inseguridad alimentaria aguda es cuando la incapacidad de consumir alimentos pone la vida o medios de manutención de las personas en peligro inmediato. En todos los casos la inseguridad alimentaria provoca efectos graves en la salud y el desarrollo de las personas, especialmente en los menores de edad.

«El Salvador, Líbano y Nicaragua se han añadido a la lista de países con Focos de Hambre desde la edición de septiembre de 2022… En todos estos focos hay muchas personas en la fase 4 de la inseguridad alimentaria, y existe un empeoramiento de los factores que podrían intensificar las condiciones que amenazan la vida en los próximos meses. Guatemala, Honduras y Malawi siguen siendo motivo de gran preocupación. Y es probable que la inseguridad alimentaria aguda se deteriore aún más durante el período de análisis», dice el informe.

Antes del ingreso de Nicaragua, algunos de los países que ya tenían Focos de Hambre eran: Pakistán, República Centroafricana, Etiopía, Kenia, El Congo, Siria, Myanmar, entre otros. Guatemala y Honduras ya eran parte de esta lista y con el ingreso de Nicaragua y El Salvador ya son cuatro naciones de la región las que la integran. Además, los cuatro junto a Haití son los únicos de América que están dentro de ese listado.

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Precio del frijol subió 109 % en tres años

El alza desmedida en el precio de los alimentos es uno de los factores que incrementará la inseguridad alimentaria. En mayo la FAO emitió dos alertas de precios internos elevados, una de ellas para los frijoles rojos de Nicaragua, que después de descensos estacionales de corta duración, en abril registraron un alza interanual del 60 por ciento. El frijol, el arroz y la tortilla son los alimentos básicos de la dieta de los nicaragüenses. La segunda alerta se emitió para la harina de trigo en Argentina.

De hecho, el Banco Mundial en su análisis sobre el panorama en Nicaragua actualizado en abril de este año dijo: «Se proyecta que el crecimiento se modere al 3 por ciento en 2023 debido a una consolidación fiscal, la desaceleración de la demanda externa y la inflación elevada. Es probable que un crecimiento más lento, los altos precios de los alimentos y la consolidación fiscal frenen la reducción de la pobreza y la desigualdad en el mediano plazo».

Según los reportes de precios de la canasta básica de 53 productos que publica mensualmente el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), en los últimos tres años el precio de la libra de frijol ha subido 109 por ciento. En abril de 2020 costaba 16.70 córdobas, en el mismo mes de 2021 subió a 18.70 córdobas, en 2022 se ubicó en 22.20 córdobas y en abril de este año en 34.91 córdobas.

De acuerdo con el informe en los últimos tres meses el precio de los granos básicos se ha mantenido estable. Sin embargo, sigue con valores más altos que en 2022 y muy por encima del precio que promedió en Nicaragua y el resto de la región, la mayoría de los alimentos en el último quinquenio.

Agricultores de subsistencia entre los afectados

A esto según el informe se suma que el impacto del fenómeno del Niño en la producción agrícola puede agravar los efectos de unos precios y la inseguridad alimentaria.

Además, como consecuencia del fenómeno El Niño, para el periodo comprendido entre junio y agosto los pronósticos sugieren una alta probabilidad de lluvias por debajo de la media y temperaturas superiores a las medias. Esto afectará principalmente la cosecha de maíz de primera y en general el rendimiento de los cultivos, con efectos adversos en la producción. «Se espera que la sequía persista durante el período agosto-octubre, posiblemente afectando también a la cosecha principal de frijol de postrera», advierte el estudio.

El estudio concluye que en Centroamérica, la disminución de las cosechas de granos básicos puede reducir las reservas de alimentos de 1.9 millones de pequeños agricultores de subsistencia, entre ellos unos 231 mil nicaragüenses. Esto se sumaría a las consecuencias económicas que antes les provocó la pandemia de covid-19 y la invasión rusa a Ucrania que encareció los insumos agropecuarios.

«Los altos precios de los alimentos y de los insumos agrícolas han amenazado los medios de vida agrícolas. Es probable que la reducción de la producción nacional de cultivos básicos ejerza una presión al alza adicional sobre los ya elevados precios de los alimentos. Las inundaciones localizadas, los fuertes vientos y los daños a las cosechas debido a una previsión de probabilidad moderada de una temporada de huracanes de media a ligeramente superior a la media entre junio y noviembre de 2023 podrían impulsar aún más los precios», advierte el estudio.

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