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El robot Victor 6000 "ROV" teledirigido que busca a Titan

Se agota oxígeno en Titan cuya misión debía durar 10 horas

Titan, el sumergible que transportaba 5 pasajeros a lugar del naufragio del Titanic, lleva desaparecido desde el domingo 18 de junio, o sea 4 días. El tiquete de viaje en Titan menciona tres veces el peligro de muerte.

Equipos de rescate centran la búsqueda del sumergible Titan  desaparecido el domingo con cinco personas a bordo cerca de los restos del Titanic en la zona donde en las últimas horas se escucharon ruidos de origen indeterminado, en una carrera contrarreloj ya que el oxígeno de la nave se está agotando.

“No sabemos qué son los ruidos” escuchados el martes por la noche y el miércoles por la mañana, dijo en una rueda de prensa el portavoz del servicio de Guardacostas estadounidense, el capitán Jamie Frederick, quien pidió mantenerse “optimistas y esperanzados”. La comunicación con el sumergible Titán, de 6,5 metros de eslora, se perdió el domingo dos horas después de que emprendiera el descenso hacia los vestigios del mítico transatlántico Titanic, localizados a casi 4.000 metros de profundidad y a unos 600 km de la isla canadiense de Terranova, en el Atlántico Norte.

Hasta ahora, la búsqueda con ayuda de un vehículo operado remotamente (ROV) no han dado ningún resultado.

¿Quiénes son los pasajeros del Titan? 

A bordo del Titán viajan el millonario británico Hamish Harding, presidente de la compañía Action Aviation; el paquistaní Shahzada Dawood, vicepresidente de Engro, y su hijo Suleman; el buceador francés Paul-Henri Nargeolet; y Stockton Rush, director general de OceanGate Expeditions, la compañía que opera el sumergible, y que cobraba 250.000 dólares por turista.

 Por el momento cinco barcos, a los que se sumarán otros cinco en las próximas horas, participan en la búsqueda en una superficie de 20.000 kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño de El Salvador, a una profundidad de casi cuatro kilómetros, mientras que desde el aire aviones surcan el cielo en busca de cualquier señal del sumergible.

Subir a bordo de esta nave implica aceptar ciertas incomodidades a lo largo de las aproximadamente diez horas que debería haber durado el viaje. El tamaño del interior del sumergible de la empresa OceanGate se parece al de una “minifurgoneta”, contó en su pódcast Mike Reiss, un escritor y productor que trabajó en “Los Simpsons” y emprendió este mismo viaje el año pasado.

Lea además: “Para los que viajamos en el sumergible Titán, valía la pena el riesgo por ver el majestuoso hundimiento del Titanic”: el testimonio del youtuber mexicano Alan Estrada

Sin retrete, sin asientos, sin comida

En cada inmersión, los cinco tripulantes -el piloto y los cuatro pasajeros- son obligados a descalzarse y sentarse con las piernas cruzadas en el mismo suelo, ya que no hay asientos, para caber en el cilindro de 670 centímetros de largo.

Dentro de la nave solo hay una ventanilla para poder ver el exterior “por turnos”, explicó a la radio pública estadounidense NPR el periodista del canal CBS David Pogue, quien también fue pasajero del Titan en noviembre. Aun así, también se puede ver lo que hay alrededor a través de unas pantallas que conectan con cámaras en la superficie del aparato.

Asimismo, el Titan cuenta con una cortinilla negra que separa la letrina del espacio donde se sientan los tripulantes: El váter es una pequeña caja negra, tal y como se observa en uno de los vídeos donde el consejero delegado de OceanGate, Stockton Rush, explica el funcionamiento del sumergible.

Tres veces “muerte” en la primera página 

Rush viaja como piloto del artefacto y es una de las cinco personas que se encuentra actualmente a bordo de él. Reiss recuerda que antes del viaje -que puede costar hasta 250.000 dólares- los pasajeros tienen que firmar un “largo documento de renuncia que menciona la posibilidad de muerte tres veces en la primera página”.

Por otro lado, también habla de que en el aparato suele haber sándwiches y agua disponibles para los viajeros. Sin embargo, Reiss afirma que muchos de los visitantes le han dicho que no comen durante el trayecto por la emoción, por lo que nunca usan el “retrete”.

Por su parte, Pogue observó que muchas de las piezas del sumergible “parecían improvisadas”. Sin ir más lejos, la nave está controlada por un mando de videojuego, cuyo diseño se asemeja a uno de los característicos controles de Xbox o PlayStation. El mismo consejero delegado de OceanGate detalla en un video que tienen dos controles de repuesto, “por si acaso”.

Reiss describió la travesía como “un coche que conduces borracho por el océano”

Sin radio y sin GPS, los tripulantes cuentan con 96 horas de oxígeno. Este miércoles, al sumergible solo le quedan unas 10  horas de oxígeno tras su desaparición el domingo, por lo que los equipos de rescate trabajan contra reloj y los viajeros tienen “raciones limitadas” de comida.

Por si fuera poco, si el sumergible permanece mucho tiempo en el fondo del mar, los tripulantes se enfrentan a temperaturas muy bajas con un frío apenas superior al punto de congelación y con posibilidad de desarrollar hipotermia.

Pogue apuntó que en el viaje “estás por tu cuenta” y solo hay una vía de salida: “No hay refuerzos, no hay vía de escape, es llegar a la superficie o morir.”

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