La última vez que el pueblo de Nicaragua miró a monseñor Rolando Álvarez fue el 24 de marzo de 2023, cuando el régimen de Daniel Ortega hizo públicas imágenes de una de las pocas visitas que le han permitido, en más de diez meses privado de libertad.
Inicialmente Álvarez pasó a un régimen de detención domiciliaria y el pasado 9 de febrero que la dictadura desterró a otros 222 presos políticos y el obispo se negó a abandonar el país, fue enviado a una celda de máxima seguridad en el Sistema Penitenciario Nacional La Modelo.
El régimen condenó al obispo a más de 26 años de cárcel y lo despojó de su nacionalidad como nicaragüense, un día después del destierro de los presos políticos.
A monseñor Álvarez lo condenan por “ser autor de los delitos de menoscabo a la integridad nacional, propagación de noticias falsas a través de las tecnologías de la información y la comunicación, obstrucción de las funciones, agravada desobediencia o desacato a la autoridad”.
El dictador Daniel Ortega el pasado 9 de febrero afirmó que cuando Álvarez llegó a La Modelo llegó «energúmeno» y casi a forma de burla añadió: «No tiene el coraje de Cristo que aguantó los azotes y soportó la crucifixión, no acepta que lo metan en una celda donde hay centenares de presos. Yo conozco esas celdas, vivir 7 años en esas celdas”.
Diferentes organismos de derechos humanos han solicitado que muestren a monseñor Álvarez, sobre todo tras la publicación de la periodista Tifani Roberts, quien asegura que una fuente le indicó que el religioso está sufriendo tortura.
LA PRENSA retoma el conteo de los días que los opositores llevan privados de su libertad en diferentes celdas y sistemas penitenciarios. Muchos de los casos no están reflejados en el sistema de causas conocido como Nicarao, otra de las irregularidades cometidas y violaciones a derechos humanos y al debido proceso.