El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, exiliado en Miami, Estados Unidos, monseñor Silvio José Báez, criticó durante su homilía el «canibalismo verbal» a través de las redes sociales. Su crítica se produce en medio de las diferencias que existen entre opositores en el exilio ante el llamado de la unidad para representar a los nicaragüenses.
Monseñor Báez, desde la Iglesia Santa Agatha, expresó que lamentablemente «vivimos en una cultura del canibalismo verbal, nos comemos a los demás con la murmuración. El menú preferido para muchas personas es comerse a los demás con el chisme, con la murmuración, con la palabra hiriente. Y hoy nos hemos refinado más, creando perfiles falsos o anónimos en las redes sociales, para comernos a los demás, denigrándolos, ofendiéndolos y calumniándolos».
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Por lo que enseguida remarcó que los seres humanos no están llamados para comerse entre ellos mismos, sino en alimentar a los demás una vez que fueron alimentados por el cuerpo de Cristo a través de la comunión.
«Alimentarnos de Jesús en el único pan eucarístico, aún siendo distintos, nos sentimos impulsa a amar, escuchar, respetar y valorar a los demás, este es el primer fruto de la Eucaristía. Alimentados con la eucaristía casi espontáneamente dejamos de ser rígidos y duros para ser comprensibles y cálidos, dejamos de ser egoístas para ser caritativos y solidarios», manifestó el obispo auxiliar.
No tolerar la injusticia ni aceptar la impunidad
En esa misma línea dijo que la presencia real de Cristo en la Eucaristía «es el alimento de la unidad del cuerpo de la Iglesia, pero es también la fuerza que nos empuja a rehacer el tejido social roto por el odio, la violencia, la injusticia y confrontación».
Por ello indicó que «no podemos recibir a Cristo en la Eucaristía y al mismo tiempo ser promotores de controversias estériles, como tampoco podemos recibir la Eucaristía y tolerar la injusticia o aceptar la impunidad».
Afirmó que sin duda, la Eucaristía «nos dará la fuerza para vivir como hermanos y también la lucidez para entender que nuestros enemigos no son aquellos que piensan diferente a nosotros, sino las estructuras de poder que nos oprimen a todos por igual».