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Lluvias en Managua. LA PRENSA/Archivo

«Otra vez la malaria nos gana». Alerta tras la llegada del invierno

Iniciativas transfronterizas para la eliminación de la malaria evidencian la gravedad del problema, aunque el régimen de Ortega oculte los datos

En Nicaragua, las primeras lluvias de mayo son compañeras de enfermedades infecciosas como la malaria o el dengue, lo que para el doctor Leonel Argüello debe ser motivo de alerta tras la próxima llegada del invierno.

Argüello, médico epidemiólogo, explicó que la malaria o paludismo es una enfermedad transmisible de persona a persona a través del mosquito hembra del Anopheles albimanus. Los síntomas generalmente son escalofríos, fiebre arriba de 38º centígrados y posteriormente una sudoración abundante, seguida de cansancio.

La recomendación del doctor es que ante cualquiera de estos síntomas se debe confirmar con asistencia médica si es malaria, dengue, covid-19, infección urinaria o de garganta.

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Pero ante todo, para evitar enfermarse, Argüello recomienda usar mosquitero para dormir, «porque la mosquita pica de noche, cuando se mete el sol y deja de hacerlo cuando el sol sale». También, como ya es conocido, se debe eliminar cualquier almacén de agua sucia, charcos y drenajes.

Un mosquito transmisor de enfermedades. LA PRENSA/Archivo

Este martes 2 de mayo, con poco contexto y detalle, la vocera y cogobernante del régimen de Daniel Ortega, Rosario Murillo, dijo que la semana pasada hubo una disminución del 23 por ciento de casos de malaria.

Problema regional

Aunque el régimen de Ortega intenta dar una apariencia de tener bajo control en el país las enfermedades infecciosas como la malaria, las acciones que se están tomando a nivel regional dan una idea de la gravedad del problema.

Este martes 2 de mayo, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad (91 votos a favor) «el protocolo al Acuerdo Binacional entre la Secretaría de Estado en el Despacho de Salud de Honduras y el Ministerio de Salud de Nicaragua, para implementación de intervenciones conjuntas transfronterizas, para la eliminación de la malaria basados en el derecho comunitario».

Diputados de la Asamblea Nacional este martes 2 de mayo de 2023. Foto de la Asamblea Nacional

El Acuerdo Binacional contempla la complementariedad en la atención de casos en puntos de frontera y las acciones efectivas a los dos lados de la frontera, el aseguramiento de existencias de antimaláricos y pruebas de diagnóstico rápido (PDR), intercambio de información y formación de recursos humanos.

En 2021, también se aprobó el mismo acuerdo entre Nicaragua y Costa Rica para eliminar la malaria en zonas con alta incidencia de casos, como ocurre en las comunidades de Río San Juan de Nicaragua, en donde la población colinda con Costa Rica.

Estas iniciativas son recomendaciones de la Organización Panamericana para la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS).

Falta de control epidemiológico

El doctor Argüello recordó que Nicaragua estuvo en un tiempo en el listado de los países que iban a eliminar la malaria, pero no lo logró, porque en los últimos 5 años se perdió el control en comparación con las cifras de los últimos diez años.

«Datos preliminares demostraron que desde el 2019 ya se estaba casi duplicando el porcentaje de casos producidos por este tipo de parásito comparado al 2018, en otras palabras, casi la mitad de los casos de malaria en el 2020 son producidos por el parásito que da la enfermedad grave, este es un indicador de la gravedad de esta enfermedad y que tiene que motivarte a tomar medidas más estrictas de prevención y control», agregó el epidemiólogo.

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El médico agregó que antes del paso de los huracanes Eta y Iota, en noviembre de 2020, la malaria se había casi triplicado en relación con los años anteriores.

«Alertamos inmediatamente, antes y después de los huracanes, que se iba a incrementar no solamente en el Caribe Norte donde está concentrado el 90 por ciento o más del paludismo del país, sino que si no se tomaban las medidas correspondientes de control del vector y los enfermos, se instalaría la malaria nuevamente en el Pacífico de Nicaragua, con la gravedad que uno de los dos tipos de malaria, la producida por el parásito Falciparum, puede conducir a la muerte ya que afecta el cerebro», manifestó Argüello.

Chinandega: en emergencia

El médico relató que cuando se habló de la eliminación de la malaria en Nicaragua, Chinandega se encontraba entre los departamentos más afectados, sin embargo, la comunicación de este territorio con el Caribe Norte, la llegada del covid-19 en 2020 y la falta de prevención de la malaria, han hecho que este sea el principal foco de esa epidemia.

«Para mí Chinandega debe interpretarse como una alerta de lo que puede suceder a nivel nacional, técnicamente debería declararse emergencia epidemiológica para lograr controlar los focos infecciosos en dicho departamento, acompañado de una campaña educativa para la población a nivel nacional, capacitación y actualización del médico que en su mayoría no ha visto casos de malaria y que se le pueden pasar por alto, fortalecer el acceso a las pruebas de laboratorio para el diagnóstico, asegurando su tratamiento oportuno y garantizando la toma completa del mismo para evitar recaídas», valoró el doctor Argüello.

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