Las dos tormentas perfectas sobre la canasta básica de Nicaragua. Estas son las medidas urgentes

Especialista considera que el régimen de Daniel Ortega tiene dos opciones para llevar alivio a los nicaragüenes a través de la canasta básica, pero duda que haya voluntad para tomar acciones hacia esa dirección

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En marzo se cumplieron cuatro años de la entrada en vigencia de la más reciente reforma a la Ley de Concertación Tributaria (LCT) que, entre otras cosas gravó diez productos de uso del hogar que incluye la canasta básica, la producción nacional de vestimenta y algunos cortes de carne de pollo, res y cerdo que aunque no están incluidos en la cesta, son de consumo popular. También encareció el costo de producir al endurecer la política de acceso a las exoneraciones a insumos agropecuarios.

Es así como la reforma fiscal, que se aprobó y se puso en vigencia en un contexto de recesión económica en Nicaragua, junto con la crisis de precios en el mundo por fallas en la logística comercial mundial y el aumento del petróleo, se han convertido en las dos tormentas perfectas que azotan a la canasta básica y han deteriorado la calidad de vida de los nicaragüenses desde hace cuatro años.

La crisis internacional de precio podría aliviarse sobre los nicaragüenses aplicando una serie de medidas que bajen los costo de producción que fueron afectados con esta reforma fiscal, consideran especialistas. Al recordar que antes de esa crisis, el régimen encareció el costo de producir en el campo al endurecer las exoneraciones y quitar exenciones a segmentos de la producción.

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Migrantes salen al rescate con las remesas

Solo por el gravamen a los insumos, los precios de estos, según los productores, han registrado incrementos de hasta 200 por ciento. Sin embargo, los especialistas consideran que para Daniel Ortega no es prioridad promover este alivio.

En estos cuatro años el valor de la canasta básica de 53 productos se ha encarecido en 41 por ciento. En febrero de 2019 costaba 13,414.69 y en febrero de 2023 había subió a 19,018.82 córdobas. Esta alza no se corresponde con el incremento del salario mínimo. Es por ello que a criterio de especialistas, las remesas se han convertido en la tabla de salvación de muchos hogares. El año pasado, estas representaron el 26 por ciento del gasto anual de consumo anual de los hogares del país.

«El costo de la canasta de consumo básico fue 19,018.82 córdobas en febrero de este año, el cual observó un crecimiento interanual de 13.7 por ciento, que es mayor que la tasa de inflación del Índice de Precios al Consumidor General (IPCG)», explicó el economista Néstor Avendaño en el artículo Asteriscos de los macroprecios de la economía de Nicaragua publicado en su blog.

El especialista también explica que la cobertura de la cesta con el salario promedio mensual del sector formal estimado por el Ministerio del Trabajo (Mitrab) se ha reducido, pasó de 80.75 por ciento en enero de 2018 a 59.16 por ciento en febrero de 2023.

«La reducción de la cobertura salarial ha sido aliviada con el flujo de las remesas familiares que se incrementó hasta 3,224.9 millones de dólares en 2022. Monto que representó en ese año el 83.1 por ciento del valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB y que es equivalente al 26.4 por ciento del gasto anual de consumo de los hogares«, señala Avendaño en su escrito.

Productos que gravó la reforma

Pero más allá de eso, ¿cómo han evoluciado algunos de los productos específicos gravados por la reforma fiscal en el 2019? La reforma a la LCT que entró en vigencia el 1 de marzo del 2019, gravó el papel higiénico, jabón de lavar y baño, detergente, pasta y cepillo dental, desodorante, escoba, cerillos o fósforo y toallas sanitarias. Estos diez productos están incluidos en el segmento para uso del hogar de la cesta básica.

Del grupo el más afectado es el jabón de lavar ropa que registra un incremento del 98 por ciento. En febrero de 2019 el precio promedio de la pelota era de 12.66 córdobas y en febrero de 2023 fue de 25.08 córdobas. El resto subió entre 20 y 70 por ciento, mientras que el detergente se abarató en 5 por ciento.

Pero estos diez productos no son los únicos afectados. La reforma también le impuso a la producción nacional de vestimenta.

Entre las piezas afectadas están los pantalones, faldas, camisas, calzoncillos, calcetines, zapatos, chinelas, botas de hule y botas de tipo militar con aparado de cuero y suela de hule para el campo, blusas, vestidos, calzones, sostenes, camisolas, camisolines, camisetas, corpiños, pañales de tela, y ropa de niños y niñas. Además, la enajenación local de estos productos, fabricados por empresas acogidas bajo el régimen de zona franca, quedó sujeta al pago del IVA.

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También afectó varios cortes de carnes

Muchas de estas piezas están incluidas en el segmento de vestuario de la canasta básica que incluye unas cuantas piezas y cuyo costo promedio registra un alza del 18 por ciento. El febrero del 2019 el valor promedio del segmento vestuario de la cesta básica fue 1,667.37 y en febrero de este año subió a 1,954.57 córdobas.

Otros de los productos gravados con la reforma del 2019 fueron las carnes. Se gravó la pechuga con y sin alas y el filete, antes de la reforma solo la pechuga pagaba impuesto. De la carne de res, la costilla, los cortes especiales y la lengua y de cerdo la chuleta, la costilla y el tocino. Antes de la reforma solo pagaban impuesto el lomo y los filetes tanto de res como de cerdo.

Con respecto a estos productos cárnicos la canasta básica solo incluye carne de aves y posta de res. Su precio promedio en febrero del 2019 era de 44.94 la libra y en febrero de este año 57.06 córdobas. Es decir un incremento cercano al 30 por ciento, similar al que registra el precio de la posta de cerdo. Pero el precio promedio de la posta de res registra un incremento del 74 por ciento. En febrero del 2019 costa 81.18 la libra y en febrero de este año subió a 140.60 córdobas la libra.

La reforma también gravó con el IVA todas las bebidas no alcohólicas a base de leche, aromatizadas, o con frutas o cacao natural o de origen natural.

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Reforma elevó costo de producción

Pero lo más grave fue que gravó las materias primas e insumos usados en la elaboración de varios productos terminados o industrializados, que antes estaban exentas.

Entre los afectados están los que se utilizan para el arroz, azúcar, carne de pollo, leche líquida e integra, aceite comestible, huevos, café molido, harina de trigo, jabón de lavar, papel higiénico, pan simple y pinolillo. Con ello elevó los costo de producción y se ve reflejado en los precios generales de la canasta básica, que requieren insumos para producirse en el campo y luego ser transformados.

El economista Enrique Sáenz opina que para revertir el daño que provocó la reforma no es necesaria otro ajuste, sino empujar medidas que frenen la inflación. Considera que la primera tanda de medidas deben contener el deterioro del poder adquisitivo de la población, en particular de la población asalariada. Pero también de los trabajadores por cuenta propia, micro y pequeños empresarios.

Medidas que frenen la inflación

«La primera fuente de inflación son los costos de la energía eléctrica. Ya que este es uno de los precios líderes de la economía, porque mueve al conjunto de precios. En Nicaragua se pagan las tarifas más altas de Centroamérica debido al rígido control que ejerce la mafia en el poder en el negocio de la electricidad. Ese control les permite extraer altos márgenes de utilidad que a fin de cuentas pagan los consumidores», señala Sáenz.

Por tanto, opina que la principal vía de solución es transparentar ese mercado y promover la competencia. «De esta manera se abriría una tendencia al abaratamiento de los precios ya que se incidiría en el conjunto de precios». Añade que otro de los precios líderes es el combustibles, que también es un negocio controlado por «la mafia en el poder». Por tanto, también se debe transparentar este mercado y promover la competencia. Esto generaría una tendencia a disminuir el precio y por esa vía mejorar el poder adquisitivo de la población.

«Con solo acercar las tarifas eléctricas y los precios del combustible al promedio centroamericano ya representaría un alivio para los consumidores nicaragüenses. El tercer precio líder son las tasas de interés bancaria. En Nicaragua los bancos imponen los más altos márgenes de intermediación de Centroamérica. Y esas tasas de interés castigan a consumidores y a empresarios que, al final de la cadena deben trasladar sus costos financieros a los bienes y servicios finales. Combustible, tasas de interés y tarifas eléctricas explican por qué en Nicaragua se registró la más tasa de inflación de Centroamérica», asegura Sáenz.

Tarifa eléctrica y precio de los combustibles

Finalmente lamenta que «mientras Ortega y su mafia estén en el poder seguirán castigando los ingresos de la población y los salarios de los trabajadores. Porque es ilusorio pensar que están en disposición de reducir sus márgenes de utilidad. Al contrario, ahí está el ejemplo de la patraña y de la estafa con el presunto congelamiento de los precios del combustible», subraya el economista y exdiputado opositor.

Para Sáez el congelamiento del precio de los combustibles al único que ha beneficiado es a Ortega. «Ya que, en definitiva ha servicio para que aumenten sus utilidades, mientras castigan a los consumidores imponiendo precios que no se corresponden a la disminución de los precios internacionales del petróleo».

Y es que al mantener congelados los precios de los combustibles, lo que evita que estos se abaraten como ha ocurrido en los países de Centroamérica desde la segunda mitad del año pasado. Esto golpea toda la cadena de producción y evita que los precios de los productos de la canasta básica reciban un respiro, por lo que además del peso de la reforma fiscal, que aún persiste, más la crisis de precios a nivel internacional, se convierten en las dos tormentas perfectas sobre el costo de la vida de los nicaragüenses.

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