Las hermanas religiosas Isabel y Cecilia Blanco Cubillo, pertenecientes a la congregación Hermanas Dominicas de la Anunciata a quienes el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo expulsó del país este miércoles, llegaron esta tarde a Costa Rica.
Ambas religiosas son de nacionalidad costarricense y fueron recibidas en la frontera de Peñas Blancas pasadas las 2 de la tarde por su hermana Violeta Blanco Cubillo junto a su esposo, Carlos Vargas, conoció LA PRENSA.
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Monseñor Manuel Eugenio Salazar, obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia, afirmó que les brindarán cualquier apoyo que requieran estas religiosas, sus familiares y las demás miembros de esta congregación.
La Diócesis indicó que desde el mediodía de este miércoles, por instrucción de monseñor Salazar, el párroco Juan de Dios Bermúdez Quesada estaba en el puesto de Migración, en Peñas Blancas, junto a los familiares de las religiosas, brindando apoyo.
La congregación Hermanas Dominicas de la Anunciata, a la que pertenecen las dos monjas expulsadas, se hizo cargo del cuido del asilo de Rivas en 1958, y posteriormente, en 1963 fundaron el Colegio Susana López Carazo.
Dos congregaciones han abandonado el país
La expulsión de las religiosas forma parte de la persecución que ha emprendido la dictadura orteguista, desde el estallido de la crisis sociopolítica en el país, como consecuencia de la brutal represión estatal que ejecutó contra los nicaragüenses y que dejó el saldo de 355 asesinados, según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Recientemente, este 11 de abril, el régimen confiscó el Monasterio de las Hermanas Trapenses ubicado en San Pedro de Lóvago, Chontales, y se lo entregó al Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA). Dicha medida se dio casi dos meses después de que esta congregación anunció públicamente su salida «voluntaria» del país.
Las monjas dejaron el Monasterio el 24 de febrero pasado y el 25 arribaron a Panamá, donde iniciarían sus trabajos. Esta congregación perteneciente a la Orden de Monjas Cistercienses de la Estricta Observancia llegó de Argentina a Nicaragua el 20 de enero de 2001, con el propósito de fundar el Monasterio Santa María de la Paz, para extender su labor contemplativa, de oración y devoción.
En julio de 2022, la orden Misioneras de la Caridad, fundada por Madre Teresa de Calcuta, dejó Nicaragua después que la Asamblea Nacional les cancelara su personalidad jurídica, y el régimen ordenara su salida del país.