El papa Francisco en su mensaje Urbi et Orbi (a la ciudad y el mundo) de este Domingo de Resurrección recordó a Nicaragua, al pedir al Resucitado que sostenga a las comunidades cristianas que celebran la Pascua en «circunstancias particulares», en un contexto en que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo confinó las actividades religiosas de Semana Santa dentro de los templos.
El pontífice también pidió, desde Roma, por todos aquellos «que se les impide profesar libre y públicamente su fe». Tal y como es el caso de Nicaragua, donde el régimen orteguista ha incrementado la represión y persecución contra la Iglesia católica, al punto de encarcelar a religiosos, entre estos, monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y Administrador Apostólico de la Diócesis de Estelí.
El máximo líder de la Iglesia católica refirió que dichas circunstancias se dan en Nicaragua y en Eritrea, en África, donde también el gobierno ha detenido a sacerdotes y obispo.
La dictadura Ortega Murillo decidió en marzo «suspender» las relaciones diplomáticas con la Santa Sede, tras las declaraciones del papa, que catalogó a la administración orteguista de ser una “dictadura hitleriana y grosera“.
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Pide por refugiados, migrantes y prisioneros políticos
El papa concluyó su oración al pedir, además, por los refugiados, los deportados, los prisioneros políticos y por los migrantes, especialmente a los «más vulnerables», así como por todos aquellos necesitados, que sufren violaciones a sus derechos humanos.
«Inspira, Señor, a los responsables de las naciones, para que ningún hombre o mujer sea discriminado y pisoteado en su dignidad; para que en el pleno respeto de los derechos humanos y de la democracia se sanen esas heridas sociales, se busque siempre y solamente el bien común de los ciudadanos, se garantice la seguridad y las condiciones necesarias para el diálogo y la convivencia pacífica», manifestó.

La investigadora del Instituto Alemán para Estudios Globales y regionales (GIGA) en Hamburgo, Désirée Reder, declaró recientemente en entrevista con el medio Deutsche Welle (DW), que el recrudecimiento de las prohibiciones a las actividades religiosas de Semana Santa y el asedio policial a las iglesias católicas de Nicaragua, no es más que una señal de la dictadura que confirma que en el país no existe el respeto a las libertades, y que ve a la Iglesia como una “amenaza potencial».