Su cuerpo se estaba terminando de desarrollar: tenía 17 años y pesaba 110 libras. Julissa Acevedo daba sus primeros pasos como futbolista cuando una jugadora corpulenta se barrió fracturándole la tibia y el peroné. “Pegaba gritos de dolor. René (Guerrero, el árbitro) llega y dice: ‘está fracturada’. Estaba empezando a jugar y pensé que hasta aquí llegaba mi carrera”, recuerda Acevedo, quien a partir de ese momento ha vivido un vía crucis de lesiones contra las cuales sigue luchando para mantenerse activa en la primera división femenina, donde acaba de ser una pieza importante en la coronación de la UNAN.
Julissa, de 30 años, recordó que lo primero que hizo en el hospital fue preguntar si volvería a jugar. El doctor Sergio Chamorro le explicó que sí pero tomaría tiempo. “Fue un proceso doloroso, es algo indescriptible, muchas veces quise dejar la recuperación”, señala la volante que pasó 11 meses sin jugar en aquel 2008, pero no volvió a tener problemas con la tibia y peroné, aunque sí ha luchado contra otras dolencias. En 2010, le extrajeron los platinos de la primera operación, en el 2014 se realizó una artroscopia de menisco y en el 2018 le apareció un dolor en los ligamentos cruzados que amenazó con el retiro definitivo si pasaba por el quirófano.
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“Otra cirugía no aguantaba. Si me operaban me retiraba porque tenía que pasar sin jugar por lo menos un año y esta vez no iba a volver”, confiesa Acevedo. Los exámenes expusieron que tenía el 30 por ciento de los ligamentos dañados, pero necesitaba unos tornillos para la operación. Pasaron los meses y no llegaban. El médico le explicó que si realizaba diariamente terapia para fortalecer la zona afectada podría jugar sin necesidad de operarse. “Sigo esperando, los tornillos”, indica Julissa, quien en el 2019 volvió al terreno de juego. “Cuando descuido la parte del fortalecimiento regresa el dolor”, explica la atacante que estudió administración de empresas.
Julissa combina el futbol con su trabajo desde el 2019 cuando decidió regresar a jugar. No piensa operarse. Lleva compitiendo sin problema los últimos cuatro años y seguirá así hasta que se retire. “No me he cuestionado el por qué tantas lesiones. Me he retirado el tiempo que he necesitado para volver. No sé qué hubiera pasado en mi carrera sin ellas, quizás hubiera salido al extranjero, pero no creo que me hayan mermado tanto, porque regresé a la selección y he sido campeona en la primera división”, asegura la volante capitalina, quien gracias a sus esfuerzos del futbol y su trabajo se compró su primera moto en 2018 y luego ahorró para adquirir su casa.