Recordando al doctor Francisco J. Laínez

El jueves 9 de febrero falleció en Managua el doctor Francisco J. Laínez M., quien fuera el primer presidente del Banco Central de Nicaragua y una de las mayores autoridades del país en las materias económicas y financieras.

 El Banco Central fue creado en la Constitución de Nicaragua de 1950, pero solo en julio de 1960, durante el gobierno de Luis Somoza Debayle, el Congreso Nacional aprobó su Ley Orgánica y   comenzó a operar en enero de 1961.

Hasta entonces la emisión monetaria estaba a cargo del Banco Nacional de Nicaragua, en el cual trabajaba Laínez. Por su competencia profesional, en 1959 fue nombrado gerente de dicho Banco y dos años después designado para presidir el naciente Banco Central. En esa época la economía nacional estaba en un dinámico proceso de crecimiento y desarrollo. El gran problema de Nicaragua bajo el régimen somocista no era económico, sino político: falta de elecciones libres y de alternabilidad en el poder, que son indispensables para la la gobernanza democrática.

 El doctor Laínez era un profesional de pensamiento liberal y gozó de la plena confianza del presidente Luis Somoza y su sucesor, el doctor René Schick Gutiérrez, quienes respetaron la necesaria independencia del Banco Central y de su presidente. Fue el general Anastasio Somoza Debayle, el que después de asumir la Presidencia de Nicaragua en 1967 decidió subordinar el Banco Central a sus caprichos centralistas, por lo que con toda dignidad personal y profesional el doctor Francisco J. Laínez presentó su renuncia.

Aunque solo fuera por ese gesto, por su rechazo a la imposición y la corrupción dictatorial, el doctor Laínez merecía que su nombre fuese inscrito en las páginas de la historia nacional. Cabe mencionar al respecto que el sociólogo Melvin Sotelo Avilés, en su libro Ramiro Sacasa Guerrero, El poder de servir. Ni reelección, ni herencia del poder, escribe que el  doctor Laínez le dijo la siguiente advertencia: “Debes tener cuidado porque trabajar en una dictadura es cosa seria y no tanto por el dictador sino por todas las sanguijuelas que le rodean”.

Pero además de su talante democrático y su ética personal y política, el doctor Laínez se distinguía por su capacidad y eficiencia profesional que lo hizo el mejor presidente que ha tenido el Banco Central de Nicaragua. Dicho esto con todo respeto a otras personas que han ejercido de manera responsable ese alto cargo público, sobre todo en el período democrático de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro.

Precisamente por sus virtudes ciudadanas y profesionales, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal tuvo a Laínez entre sus amigos más cercanos, al que afectuosamente llamaba “Chico”, hipocorístico de Francisco. Ellos compartían ideales republicanos y propósitos democráticos y se reunían a menudo para conversar sobre esos grandes temas. De allí que en el Diario Político del doctor Chamorro Cardenal, “Chico” Laínez aparezca mencionado muchas veces.

En esa obra, el doctor Chamorro Cardenal comenta que algunos personajes somocistas decían que el doctor Laínez también era responsable de la existencia del régimen somocista, porque desempeñó cargos públicos en el sector financiero. Él no negaba la responsabilidad que le pudiera corresponder por eso, advierte el doctor Chamorro Cardenal, pero  alegaba que “nunca había hecho una sinvergüenzada”. “En este aspecto —escribió el director mártir de LA PRENSA—, es justo decir que jamás han podido los somocistas como tampoco otros manchar la honradez de Chico (Laínez). Es un caso único”.

El doctor Francisco Laínez era un asiduo lector y gran amigo de LA PRENSA, donde se le recuerda y recordará con todo el respeto y cariño que merece. Él ahora descansa en paz en su morada del más allá.

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