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Los organismos gubernamentales internacionales y las dictaduras

El conocido jurista y politólogo boliviano Carlos Sánchez Berzaín ha publicado un artículo titulado Las organizaciones internacionales en la creación y permanencia de las dictaduras del siglo XXI en las Américas. La publicación ha sido en Infobae y fue reproducida por el periódico El Nacional, de Venezuela.

     El doctor Sánchez Berzaín es el director del Instituto Interamericano para la Democracia y ha publicado varios libros sobre la deriva latinoamericana hacia la dictadura, sus causas, modalidades y consecuencias. En el artículo mencionado, se refiere al rol que por acción u omisión desempeñan los organismos internacionales de Estados, en particular las Naciones Unidas, en el surgimiento y la permanencia de las dictaduras en este hemisferio.

“Las organizaciones internacionales gubernamentales son actores vitales en el mundo actual y de acuerdo a sus objetivos tienen competencias e influencia respecto a la libertad, los derechos humanos, la democracia y la economía”, dice Sánchez Berzaín.

La organización internacional pública —dice el analista latinoamericano— es “una asociación de Estados, establecida por un acuerdo entre sus miembros y dotada de un aparato permanente de órganos, encargada de perseguir la realización de objetivos de interés común por medio de una cooperación entre ellos”.

Explica que los Estados, al crear un organismo internacional, o adherirse a él, “ceden parte de su soberanía en función del objetivo de la organización que se convierte en ‘sujeto de derecho internacional público’ y adquiere competencias y autoridad en los términos de su instrumento constitutivo, carta o tratado”.

Asegura que los organismos internacionales públicos tienen parte “en la creación y sostenimiento de las dictaduras del siglo XXI en las Américas… tienen competencias y por lo tanto señalados derechos y responsabilidades sobre las acciones y la conducta de los Estados, gobiernos, ciudadanos y poblaciones de los Estados, en materia de derechos, libertad, democracia y economía”.

Sánchez Berzaín alude a las Naciones Unidas, ONU, que es “la  organización intergubernamental más importante del mundo con 193 Estados miembros”. Señala que la ONU es “el resultado del triunfo de la democracia sobre las dictaduras fascistas en la Segunda Guerra Mundial, creada con el propósito de mantener la paz y seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar las amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz…”.

Eso es lo que dice la Carta fundacional de la ONU. Pero la Organización no cumple su objetivo supremo porque la representación de los Estados que la conforman “son los gobiernos que tienen posiciones ideológicas e intereses. Los funcionarios internacionales como secretarios generales o representantes deben su posición a la correlación de fuerzas dentro de cada organización”.

De manera que las dictaduras imperantes en varios países de América Latina, dice el doctor Sánchez Berzaín, “son los escenarios del fracaso e incumplimiento de deberes de organismos internacionales, que se conforman con declaraciones que solo consolidan la indefensión de los pueblos…”

En realidad, añade, se trata de “omisiones catastróficas del sistema internacional, de sus organismos generales y especializados y de sus representantes y funcionarios que –con notables excepciones— han convertido estas instituciones en empleos de buen pasar y gran retiro— pero que con sus limitadas acciones y grandes omisiones son parte de la creación y sostenimiento de las dictaduras”.

     El enfoque de Sánchez Berzaín es fuerte, sin duda, pero justo y certero. Es por eso que en diversas ocasiones hemos dicho que se necesita una nueva arquitectura de las organizaciones públicas de la comunidad internacional. Una en la que las democracias no estén mezcladas con las dictaduras. Y en la cual los Estados o países democráticos, y sus funcionarios, actúen de conformidad con los principios, valores y normas de la libertad, la justicia, los derechos humanos y la democracia.

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