El grito de ¿Quién causa tanta alegría?, fue respondido por decenas de nicaragüenses con el tradicional “la Concepción de María”, la tarde de este sábado en la parroquia Nuestra Señora de La Merced, luego de dos años de suspensión a causa de la pandemia por covid-19.

Con un vehículo cargado de parlantes en las afueras del templo, los devotos coreaban los tradicionales cantos a la Concepción de María.
Esta parroquia es una referencia para la comunidad nicaragüense en la capital costarricense, pues está ubicada frente al Parque Braulio Carrillo o Parque La Merced, pero también conocido como el Parque de Los Nicas, al final de la Avenida Central.
La celebración se realizó este sábado, por ser el fin de semana previo a la tradición del 7 de diciembre, para que tuvieran oportunidad de participar las personas que trabajan o viven a grandes distancias de esta parroquia.
Personas de todas las edades, empezaron la celebración con una procesión con la imagen de la advocación a la Inmaculada Concepción de María, desde el mercado Central hasta la Parroquia, donde se celebró una misa y posteriormente, el párroco lanzó el tradicional grito con lo que dio inicio la entrega de las tradicionales “gorras” (paquetes).
La actividad es coordinada por la Asociación Nicaragüense por un Futuro Mejor, y en esta ocasión celebran 14 años desde la primera vez que la iniciaron en 2008.
“Hoy damos gracias a Dios y nuestra Madre Santísima, que hemos vuelto a retomar esta actividad religiosa y hacemos con mucho fervor, amor y devoción para darle gracias a Dios y a la Virgen que hemos superado la pandemia», indicó Isaac Ruíz, presidente de la Asociación.
Explicó que se realiza en la parroquia de La Merced gracias al apoyo del párroco, presbítero Fernando Muñoz, “que nos ha abierto la puerta de la Iglesia de par en par, para que nosotros los nicaragüenses hagamos nuestra la iglesia”.

Visiblemente emocionado dijo que “gracias a Dios el padre ha acogido con mucha alegría la celebración ya que ha visto el sufrimiento que tenemos los nicaragüenses y por qué causa es que hemos salido de Nicaragua, que no es por nuestra voluntad y también viendo la persecución religiosa, nos ha recibido con los brazos abiertos”.
Las gorras fueron garantizadas por empresas patrocinadoras y religiosos nicaragüenses radicados en el vecino país, indicó.