Yosvani Peñalver tiene 28 años. LAPRENSA/TOMADA DE PLAYOFF MAGAZINE

Yosvani Peñalver, el pelotero cubano que provoca ilusión en la Liga Profesional

Su vida cambió cuando el mánager de los Industriales, Rey Vicente Anglada, lo llamó para que se uniera al mítico conjunto cubano y, con 25 años su nombre empezó a hacer ruido

Alay Lago no estará solo. El ganador del MVP, campeón de bateo (.424) y, dueño del nuevo récord de imparables (95) en una temporada en la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN), tendrá un compañero de su misma tierra. Se trata de Yosvani Peñalver, un jardinero de los Industriales, dotado con un brazo potente que quisieron hacerlo lanzador, poseedor de un contacto con el madero envidiable catapultándolo a batear sobre .300 puntos en seis de sus ochos años en el máximo nivel en Cuba. Peñalver pedía a gritos una oportunidad para probarse en el exterior, el Tren del Norte miró entre la rendija esa oportunidad para extraerlo y ganó la partida. Ahora podría convertirse en un candidato a competirle el título de bateo a Lago.

Peñalver cuenta que de niño practicaba karate porque era muy hiperactivo y sus padres necesitaban que canalizara toda su energía en un deporte, también pasó por el baloncesto hasta encontrar a su media naranja: el beisbol, heredado por su familia, siendo el más destacado su tío José Modesto, un lanzador cubano considerado uno de los mejores de todos los tiempos en esa pelota caribeña. Y por la trayectoria de su tío y poder en su brazo querían que fuera lanzador, gran equivocación, Peñalver quería vivir la pasión de la pelota fuera del montículo. Le costó, pero lo consiguió después de pasar como migrante de una provincia a otra. Artemisa le abrió las puertas y durante cuatro años estuvo a la altura, con dos temporadas sobre .300 de promedio (.313 y .300).

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Su vida cambió cuando el mánager de los Industriales, Rey Vicente Anglada, lo llamó para que se uniera al mítico conjunto cubano y, con 25 años su nombre empezó a hacer ruido no por el poder de su madero porque en ocho años ha conectado 23 jonrones, sino por la capacidad de su contacto, siendo capaz de pasar la pelota por el ojo de una aguja. En la más reciente campaña conectó 75 imparables en 66 duelos, traducidos a 227 turnos, finalizando con .330 de promedio.

El jardinero cubano de 28 años confesó que necesitaba salir al extranjero a probarse en otra liga y medir hasta donde es capaz de llegar. Su primera escala será en Nicaragua con el Tren del Norte y su sueño es Grandes Ligas que se ve casi imposible. “He manifestado que me encantaría probarme en otras ligas. Creo que soy ya un pelotero más hecho, con más experiencia. Creo que tengo el nivel para poder alcanzar un resultado bueno y así ir probándome”, señaló hace un año a la revista Playoff.

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