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Un día los Filis disparan cinco jonrones contra un lanzador que tiene una de las frecuencias más reducidas tolerando cuadrangulares por cada nueve episodios (0.73) y al siguiente no batean ni un sencillo frente al cuarto abridor de los Astros. Eso es el beisbol. En eso radica su grandeza. En el hecho de que nadie es capaz de anticipar lo que va a ocurrir.
Usted puede tener toda la información necesaria y suponer lo que podría suceder, pero en el beisbol nunca hay que descartar ninguna posibilidad. Todo puede ocurrir. Hasta un no hitter como el lanzado de forma combinada por los cuatro carabineros de Houston, incluyendo a Cristian Javier, quien había hecho lo mismo contra los Yanquis en junio pasado.
Es más, cuando se vio a los Filis atacar con tanta crueldad al pitcheo de Lance McCullers Jr. el martes, muchos pensaron que no había forma de frenar al conjunto de Filadelfia y se dijo que la serie difícilmente volvía a Houston. Pero los Filis no solo fueron frenados, sino que sufrieron una humillación y el clásico de otoño terminará en la ciudad espacial.
Esto no es de análisis, teorizaciones y tendencias sabermétricas. Incluso, equipos inspirados pueden flaquear de un momento a otro. Y clubes apagados se pueden levantar en el instante menos pensado. Aquí hay una batalla que va 2-2 y se puede ir hacia cualquier lado, incluso a pesar del favoritismo de los Astros o del llamativo empuje que han mostrado los Filis.
¿Qué pasará hoy? No lo sabemos. Los Astros van con Justin Verlander, un gran lanzador que viene de una gran temporada (18-4 y 1.75) y debe ganar el Cy Young, pero sus cifras en Series Mundiales son tenebrosas: 0-6 y 6.07 en 43 innings. Lo normal sería que los Filis lo carguen a palo, pero también es posible que ofrezca un recital de pitcheo desde le box.
Filadelfia utilizará al espigado Noah Syndergaard (10-10 y 3.94), quien estaba anunciado para abrir el tercer partido, pero cuando la lluvia obligó la posposición del juego el lunes, el mánager Rob Thomson lo cambió y puso a Ranger Suárez. Ese movimiento indica que hay dudas sobre él, pero puede ser capaz de hacer un gran trabajo, a pesar de la desconfianza.
Lo interesante ha sido que la serie ha satisfecho los gustos más diversos de los fanáticos. A quienes les gusta el bateo, ya se han deleitado con los jonrones y a veces numerosos como los del martes. Y quienes gustan del pitcheo, el miércoles fueron testigos de la historia con un no hitter combinado que silenció bruscamente a unos agitados Filis de un día a otro.
¿Qué viene ahora? Lo sabremos a partir de las 6:03 p.m. cuando se ponga en marcha la quinta batalla en un clásico de otoño que está nivelado 2-2 y que, a juzgar por lo sucedido, la balanza se puede inclinar hacia cualquier lado. Usted, ¿qué cree que ocurrirá?
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