Después de una fantástica actuación en la recta final de la campaña regular y mejor aún en la postemporada con los Yanquis de Nueva York, Jonathan Loáisiga llegó este domingo a Managua, donde fue recibido por familiares y amistades en un ambiente íntimo y afectuoso.
Loáisiga se fundió en abrazos con su mamá, abuelitos, hermanos, tíos, sobrinos y amigos, quienes le mostraron lo orgulloso y contentos que están después de verlo brillar, pero sobre todo, verlo sobreponerse a un tenebroso arranque de temporada afectado por las lesiones.
«El Pistolero de Las Sierritas» ha informado que podría lanzar unos diez episodios en la Liga Profesional, lo que podría servirle para mantener sus condiciones competitivas para participar en el Clásico Mundial y luego en la campaña de 2023, cuando se espera que vuelva a brillar.
Jonathan, quien terminó convertido en el relevista más confiable de los Yanquis en el tramo final de la temporada, exhibió un impresionante dominio y equilibrio emocional durante sus seis actuaciones ante Cleveland y Houston en los playoffs, mostrando 0.96 en 9.1 innings.
“Se ha convertido en el rey del contacto suave”, dijeron en las transmisiones de la cadena TBS, debido a la dificultad que representaba el conseguir un contacto fuerte contra el nica, mientras uno de los comentaristas de ESPN en español lo llamaba “el quiebra bates”.
En la etapa regular, Loáisiga terminó el 2022 con balance de 2-3 y 4.13 en 50 partidos, en los que acumuló 48 innings, con 43 hits, 22 carreras limpias, tres jonrones, 19 bases y 37 ponches, con 1.29 de whip y .234 de bateo en contra. Sostuvo diez juegos y salvó dos.
Un récord de 2-3 y 4.13 no es impactante, pero después de ver desde donde vino para cerrar así, es admirable su trabajo. Terminó con 1-2 y 7.85 en la primera mitad de la campaña, un contraste total con el 1-1 y 1.82 en 29.2 episodios en la segunda parte de la temporada.
En sus últimas 29 salidas, incluyendo postemporada, Loáisiga no permitió que le anotara ni uno solo de los 15 corredores que encontró en circulación y su dominio se elevó durante los playoffs, al extremo de coleccionar 9.1 ceros seguidos, antes de admitir una carrera.