Jonathan Loáisiga había incendiado la noche gélida de Nueva York con un espectacular relevo en el quinto y sexto episodio, hasta que en el séptimo cuando todo parecía bajo control, un error de Gleyber Torres en una jugada sencilla para doble play arruinó el trabajo del nicaragüense y de un momento a otro hundió las esperanzas de una remontada de la serie. Los Yanquis pasaron de estar ganando 5-4 a estar perdiendo 6-5. Y qué decir del muchacho de Las Sierritas de Santo Domingo que disfrutaba el calor del momento y se perfilaba para conseguir su primer triunfo, pero la desconexión de Torres y Falefa provocaron que cargara con la derrota. Lo que sería una noche de felicidad, pasó a ser una oscura tristeza, siendo el fin de la temporada para los Yanquis, al ser barridos por los Astros en el templo Yankee Stadium.
Loáisiga entró en el quinto episodio sin outs y con un corredor en base. Alex Bregman sacó un batazo que se estrelló en el pie del pícher nicaragüense, Falefa recogió la bola, pisó la intermedia y completó la doble matanza, limpiando las bases. Después Kyle Tucker envió un roletazo a las manos de Loáisiga, quien tiró a primera para simplificar la entrada con ocho lanzamientos.
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En el sexto inning Jonathan demostró un altísimo nivel minimizando el núcleo ofensivo rival. Hizo lucir mal a Yuliesky Gurriel con un roletazo al campocorto, mientras Trey Mancini y Chas McCormick cayeron por la ruta de la vergüenza. El nicaragüense había usado tan solo nueve lanzamientos, acumulaba 18 en total. En el episodio que se le cayó el piso a los Yanquis, el nicaragüense abrió con ponche a Martín Maldonado, José Altuve se embazó en una jugada apretada en la primera base ante la tardía reacción del pinolero y después Gleyber Torres estropeó el trabajo de Loáisiga y propició la eliminación de los Yanquis en ese fácil roletazo para doble play que fue tenebroso, para que luego Yordan Álvarez clavara el imparable empujador. Clay Holmes llegó a recibir otro hit que colocó 6-5 la pizarra y fue la muerte Yanqui.
2.1 entradas fue la labor del nicaragüense, permitiendo dos carreras, siendo una limpia, propinó un ponche y brindó dos imparables.