Brandon Leytón, el torpedero más confiable del beisbol de Nicaragua en estos momentos. LA PRENSA/ARCHIVO

La historia de Brandon Leytón, el mejor jugador de Nicaragua en el Preclásico

Y es que basta con ver un partido para darse cuenta que Brandon Leytón es un jugador diferente. No tiene un físico envidiable porque solo mide 5’10, pesa 165 libras y tiene 23 años, pero nació con una chispa que contagia

Cuando Brandon Leytón firmó en 2016 con Arizona, lo conocían como el hijo del exjugador Reymundo Leytón. Han pasado seis años desde ese entonces, ha llegado a Triple A con Cincinnati y le está dando vuelta a la tortilla. Ahora los nicaragüenses conocen a su papá como el “padre de Brandon Leytón”, el hijo está en camino a superar a su primer mentor. Ha hecho tanto ruido con su madero al punto de ser el mejor bateador de Nicaragua en la histórica clasificación al Clásico Mundial de Beisbol y pudo escalar en un año casi todas las categorías de Ligas Menores.

Y es que basta con ver un partido para darse cuenta que Brandon Leytón es un jugador diferente. No tiene un físico envidiable porque solo mide 5’10, pesa 165 libras y tiene 23 años, pero nació con una chispa que contagia. Cuando veía apagado el dogout de Nicaragua en el Preclásico, era el primero en aplaudir y dar aliento, cuando está en el terreno parece tener ojos en cada movimiento. Es un jugador inteligente, que no solo hace las pequeñas cosas, sino que sabe interpretar el juego para estar un paso adelante que su rival. Leytón entendió desde jovencito que debía entregar el corazón y sudar sangre si quería proliferar su carrera. Hoy, seis años después de haber conseguido una firma, se acerca cada vez más a su sueño: jugar en Grandes Ligas.

Te puede interesar: Byron Bonilla busca una oportunidad en el futbol sudamericano

“Crecí viendo jugar a mi papá, desde niño mi vida ha sido el beisbol”, cuenta Leytón, quien inició jugando los jardines, pero cuando llegó al programa de Yader García, en León, pasó a jugar el campo corto. “Jugando atrás no sentía pimienta. Me movieron a la tercera base, pero una vez no llegó el campo corto y me colocaron en esa posición”, explicó.

Leytón pasó tres años entregado en cuerpo y alma por conseguir una firma que nunca llegaba. Iba al gimnasio en la mañana, entrenaba por la tarde y asistía a clases por la noche. Sin embargo, su entrega no era suficiente. Le decían que era muy pequeño, que debía mejorar su físico y se le agotaba el tiempo. Cuando pasó el 2 de julio de 2015 y no lo firmaron, fue golpeado por ese sentimiento de frustración. “Me dolió, pero decidí no darme por vencido y me fui a República Dominicana a buscar lo que no había podido conseguir en Nicaragua”, relata. A pesar que había jugadores más grandes y fuertes que él, Arizona terminó firmándolo.

Brandon Leytón (derecha) junto a Elmer Reyes en Panamá.

Su bono de firma fue pequeño, pero eso era lo que menos le importaba, había recibido las llaves para una oportunidad dorada que hasta la fecha no ha desaprovechado. “Todos los días recuerdo cuánto me costó conseguir mi firma, aunque las cosas no te salgan bien la gente de la organización se fija en todos los detalles y yo me entrego en cada juego corriendo, haciendo buenas conexiones, defender con el alma, ayudar a mis compañeros, tocar si hay que hacerlo o robar una base. Soy un optimista por naturaleza”, confiesa Leytón.

El muchacho se considera un buen defensor y astuto para jugar, “pendiente a todas las pequeñas cosas y nunca me rindo”, sin embargo, tiene todavía mucho por trabajar si quiere seguir su ascensión a la Gran Carpa. “Debo mejorar mi bateo, seguir practicando en hacer ajustes en mi swing y cuando logre eso será un mejor complemento para reaccionar ante pícheres de mayor nivel que los vi en Doble A y Triple A», agrega.

Deportes Brandon Leytón archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí