«Si el papa Francisco hubiera hablado como hablo yo, la dictadura se habría lanzado sobre los templos a agredir», dice sacerdote exiliado

Un sacerdote nicaragüense exiliado en Estados Unidos en declaraciones a Noticias Caracol manifestó su opinión sobre la intención del papa Francisco del diálogo y la ausencia de Colombia en la sesión del Consejo Permanente de la OEA

El sacerdote Rafael Bermúdez, actualmente exiliado en California, Estados Unidos, se refirió al pronunciamiento del papa Francisco sobre la persecución del régimen de Daniel Ortega en contra de la Iglesia católica en Nicaragua. El religioso aseguró que el lenguaje del santo pontífice está basado en el «diálogo» y si él hubiese utilizado palabras más fuertes la dictadura se habría lanzado sobre los templos a agredir.

«Si el papa hablara, si hablara por lo menos como hablo yo, ¿qué hubiera pasado ese mismo día? Hace 15 días casi, ¿qué hubiera sucedido?, pues todas las turbas de ellos, todos los paramilitares, posiblemente se hubieran lanzado sobre los templos ese mismo domingo, a agredir a la población y a las mismas estructuras físicas, agredir a los sacerdotes. No me imagino todas las cosas que ellos hacen, por una señal y actúan con toda la ira y la agresión posible», compartió el sacerdote.

En declaraciones a Noticias Caracol de Colombia, el religioso subrayó que entre la Santa Sede y el régimen orteguista no hay una relación concreta, y puso de ejemplo la expulsión del nuncio apostólico, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, en marzo pasado.

“Es algo complejo. Cuando digo complejo es porque el sentir de la opinión popular es que el papa no solo se demoró, sino que no dijo lo que la gente esperaba, pero es bien complejo, porque recuerda que en cierta manera no hay una relación concreta de la Santa Sede con la dictadura, recuerda que ellos expulsaron al nuncio, embajador de la Santa Sede partiendo desde ahí no hay una persona oficial de la Santa Sede», añadió el religioso.

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El pasado 21 de agosto, el papa Francisco durante el rezo del Ángelus expresó que sigue de cerca «con preocupación y dolor la situación que se ha creado en Nicaragua, que involucra a personas e instituciones». En Nicaragua, la dictadura a través de la Policía retuvo durante 16 días en la Curia Episcopal de Matagalpa a monseñor Rolando Álvarez junto a laicos, sacerdotes y seminaristas.

El régimen Ortega Murillo tiene bajo casa por cárcel al obispo Rolando Álvarez. LA PRENSA/ ARCHIVO

Cumplido los 16 días, el régimen sacó con violencia al obispo crítico y a sus acompañantes en horas de la madrugada del pasado 19 de agosto y los trasladó a Managua. Monseñor Álvarez quedó desde ese día bajo arresto domiciliario en la casa de sus padres, mientras que los demás se encuentran en calidad de investigados en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) conocida como el nuevo Chipote, en Managua.

«El diálogo está imposible»

El santo pontífice expresó su deseo «de que por medio de un diálogo abierto y sincero se pueden todavía encontrar la bases para una convivencia respetuosa y pacífica».

Pero, el padre Bermúdez considera que a pesar que su santidad recordó que el mecanismo que la Iglesia siempre utiliza es el diálogo, es la «parte dolorosa», debido a que desde su perspectiva «el diálogo está imposible. ¿Por qué razón?, el papa lo explicaba: no hay las condiciones, y cuál es la principal condición, que haya la convivencia humana».

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A su vez, el sacerdote destacó que la Iglesia y sus jerarcas en Nicaragua «no tenemos una convivencia” porque “la dictadura no permite”. “Si ellos son intolerantes, si ellos someten, matan, persiguen, encarcelan, entonces no hay las condiciones (para un diálogo)».

«Que Colombia se ponga vivo»

Sobre la ausencia del representante del gobierno de Gustavo Petro ante la Organización de Estados Americanos (OEA) a la sesión del Consejo Permanente del 12 de agosto, donde se discutió y se aprobó una resolución sobre la situación de Nicaragua, indicó que es importante que los colombianos se miren «en el espejo ajeno».

«Lastimosamente como que los pueblos no se miran en el espejo ajeno, como que no miran la experiencia. Lastimosamente hay muchos países que van tomando la línea de la izquierda, de los populistas, aquellos que saben utilizar las vías democráticas para alcanzar el poder. Honduras, un país vecino de Nicaragua, a Colombia con el señor Petro, en mi país es prohibido hablar, opinar», indicó.

Opinó que «no se sorprendan, Dios quiera que no. Que Colombia se ponga vivo, porque no me sorprende que no haya habido voto por parte de México, por parte de Colombia, y Dios quiera que Brasil reaccione a tiempo».

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