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han pasado desde el arresto de nuestro gerente Juan Lorenzo Holmann, y la toma de las instalaciones. Nuestra Redacción está hoy en el exilio. ¿Vas a permitir que la dictadura se salga con la suya?

Clamor mundial por Nicaragua

La represión del régimen de Daniel Ortega está llegando a niveles máximos. Pienso que la ciudadanía descontenta y reprimida pronto se rebelará, pues ya no se puede vivir bajo tanto asedio. Siendo Nicaragua un país muy religioso, católico en su mayoría, el cerco policial al obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, ha sido repudiado y condenado nacional e internacionalmente.

Pero no solo a la Iglesia católica se ha golpeado, también a muchas instituciones y fundaciones religiosas, habiendo la dictadura cancelado sus personería jurídicas y encarcelado a algunos sacerdotes, quienes siendo inocentes de toda presunción, se les ha vilipendiado y creado cargos contra ellos sin ningún asidero legal, menos moral, lo que siempre ha sido una tradición del sandinismo contra la Iglesia, después que ellos, cuando fueron guerrilla, se refugiaban en las casas de Dios.

A pesar de que muchos creen que es difícil alcanzar la unidad de los nicaragüenses, esta podría darse ante tantas violaciones e irrespeto a los derechos humanos. Cada día el desprestigio a Ortega crece, a pesar de que aún cuente con el respaldo de instituciones como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y otras, como la Organización de Estados Americanos (OEA) y sus países miembros quienes aún no han cortado relaciones diplomáticas.

También, el silencio de su santidad, el papa Francisco en Roma, empieza a incomodar a la feligresía católica, pues ya hasta quienes han guardado silencio ante esta actitud papal empiezan a ver que dicho comportamiento guarda cierta complicidad. Sobre todo si tomamos en cuenta que también ha callado ante el exilio forzoso del obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, residiendo en Miami; la expulsión del nuncio apostólico y la salida forzada de las monjitas de la Fundación Madre Teresa de Calcuta. Todo se ha ido en silencio.

En estos días, después que la fotografía del obispo Álvarez diera la vuelta al mundo al inclinarse de rodillas y orar, estando custodiado por guardianes de la policía sandinista represiva, y posteriormente cercada la Catedral, la indignación ciudadana y de la opinión pública ha crecido.

Habría que ver de cara a esta triste realidad cómo va a actuar la comunidad internacional, pues para ser certeros, las sanciones en nada han perjudicado al régimen y a la familia gobernante. No debemos olvidar que en Cuba, desde 1959 cuando se alzó en armas la guerrilla comunista de Fidel Castro y el Che Guevara, ha habido sanciones internacionales contra la isla, pero estas a lo largo de los años han demostrado que de nada han servido, pues no han logrado derrocar a la dictadura Castro.

También es momento este de que países como Estados Unidos o la propia Unión Europea, ejerciten una mayor presión. Deben aplicarse medidas más contundentes, pues los niveles de represión son cada día mayores. Por ejemplo, y aun con todas las luchas e iniciativas encaminadas a la liberación de los presos político, nadie ha salido libre, y sus vidas corren graves riesgos de perderlas por las enfermedades adquiridas al estar privados de libertad bajo condiciones inhumanas.

La película de Cuba, con tantos atropellos a la dignidad humana de ese pueblo hermano, la estamos viviendo en Nicaragua, como Venezuela y Bolivia. ¡Y pensar que aun con todo esto haya seguidores de ese sistema tan brutal e injusto! Esta situación debe tener un fin ante tantas debilidades a la institucionalidad. De hecho las declaraciones del canciller de Costa Rica, Arnoldo André Tinoco, publicadas el pasado domingo en  LA PRENSA, están en la vía correcta al señalar el titular de la diplomacia del país vecino su “preocupación por la violación persistente a los derechos humanos en Nicaragua”.

Esa es la preocupación del mundo entero, que clama por la paz y la democracia en Nicaragua, la cual debemos ser los propios nicaragüenses en luchar por restablecerla.

La autora es ciudadana americana de origen nicaragüense. Empresaria, emprendedora y defensora de los Derechos Humanos, actualmente se ha postulado para el cargo de Comisionada por el Condado de Miami.

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