Postalita a los diputados

Recientemente escribí en estas mismas páginas sobre los accidentes automovilísticos causados por conductores manejando en estado de embriaguez. En dicho escrito hice mención que, según la Cruz Roja y algunos apuntes tomados de declaraciones brindadas por oficiales de policía de las oficinas del Tránsito Nacional, afirmaban que el año pasado se registraron aproximadamente 300 muertes causadas por conductores en estado de embriaguez.

En lo que va de este año las cifras son espeluznantes. Solo la semana pasada se produjeron nueve víctimas fatales productos de accidentes por igual motivo y a la fecha todo hace suponer que en este 2022 se superarán los accidentes del año pasado.

A todas luces, el manejo irresponsable de los conductores que arriesgan sus vidas y la de los demás conduciendo bajo los efectos del alcohol, se ha convertido en una pandemia que no da visos de detenerse, más bien todo hace suponer que debido a la facilidad con que eluden la justicia tiende a incrementarse cada día más.

La pregunta del millón es ¿qué hacen las autoridades para poner mano dura a estos conductores? Desgraciadamente hasta la fecha la repuesta es nada, absolutamente nada.

Entiendo que según nuestro Código Penal los accidentes con resultado de víctimas fatales producidos por conductores, pueden eludir la justicia mediante un arreglo extrajudicial con familiares de las víctimas. Esto es algo a lo que no me opongo, pues todos los que manejamos un vehículo a motor estamos expuestos a accidentes en cualquier momento.

La diferencia entre estos últimos y los que producen víctimas fatales por manejar bajo los efectos del alcohol, es que, al manejar en ese estado se disminuyen sustancialmente la capacidad de todos nuestros sentidos y por ende la capacidad de reaccionar. En cambio, un accidente causado por un reventón de llanta, desperfecto no previsto del automóvil o por una colisión que no pudo evitarse, tiene el atenuante de que no es premeditado por lo que se califica como homicidio culposo.

Ahora permítanme explicarme por qué el título de “Postalita a los diputados”. Sencillamente porque es al poder al que le toca legislar para proteger en este caso la vida y hacienda del pueblo. Mientras no se haga diferencia entre accidentes que no se pudieron evitar y los que se producen por el manejo imprudente causado por irresponsables que toman un timón en estado de embriaguez, continuarán los accidentes con víctimas fatales y los responsables continuarán eludiendo la justicia, pagando con dinero el luto y perdida del familiar. Desgraciadamente, debido a las necesidades económicas de los familiares, estos terminan aceptando cifras ridículas que no se corresponden de ninguna manera con la pérdida sufrida y mucho menos por el dolor causado.

Como expresé en artículos anteriores, existe amplia jurisprudencia sobre legislaciones de otros países que en su momento endurecieron las penas y castigos a conductores que manejaban bajo los efectos del alcohol. Estas van desde suspensión indefinida de sus licencias, hasta cárcel si el accidente producía víctimas fatales.

Otra medida que ha dado resultados positivos frenando este tipo de accidentes, es la de hacer responsables a quienes sirven o venden licor a personas en evidente estado de intoxicación alcohólica. En cuanto a lo que hace a las fiestas privadas, el anfitrión o dueño de casa tiene la responsabilidad de no dejar manejar a un invitado que se ha pasado de copas.

En los próximos días haré pública la presentación de un documento ante los diputados, junto a varios grupos de Alcohólicos Anónimos solicitando se legisle al respecto. Esperamos ser escuchados.

El autor es comentarista político y de temas sociales

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