María del Mar Fernández-Palacios Carmona, exembajadora de España en Nicaragua, fue nombrada el pasado seis de julio como nueva representante diplomática de España en Brasil, donde sustituirá a Fernando García Casas. Dicha decisión descarta que regrese a Nicaragua a retomar la titularidad de la representación diplomática de ese país, que está sin embajador desde agosto del año pasado, el caso de esta vacante es único en Iberoamérica, según medios españoles.
Fernández-Palacios tiene una larga carrera diplomática. Ha sido embajadora de España en Ucrania, China, Cuba, Marruecos y en la Representación Permanente de España ante la OTAN, en Bruselas. Además, entre 1988 y 2022, fue consejera cultural y de cooperación en la Embajada de España en Brasil.
En julio de 2018 la nombraron embajadora de España en Managua, Nicaragua, pero su permanencia en dicho cargo fue breve. En agosto de 2021, el ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, la llamó a consultas y retornó a su país.
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No regresó
Según medios españoles, el llamado a consultas fue en respuesta a una nota emitida por el Ejecutivo nicaragüense, “en la que se vertían graves e infundadas acusaciones contra España y sus instituciones; así como gruesas falsedades sobre procesos judiciales y electorales”.
Según fuentes diplomáticas, la llamada a consultas del embajador es una de las fórmulas de protesta diplomática, que puede servir de antesala de la ruptura de relaciones entre dos países. En este caso no solo hubo silencio al respecto, sino que la entonces embajadora nunca volvió a Nicaragua.
Desde agosto del año pasado, «la delegación española en ese país centroamericano sigue sin titular, caso único con un país iberoamericano», reseñó esta semana el periódico España Exterior.
Según el medio, la deriva autoritaria de Ortega provocó este impasse que en marzo de 2022 llevó al retiro de Carlos Midence, como embajador de Nicaragua en España. Según el régimen Ortega Murillo, el retiro de las funciones de Midence respondió «a las continuas presiones y amenazas injerencistas» en su contra, que hicieron «imposible el ejercicio de su labor diplomática».
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Tensiones empezaron por llamado a jugar limpio
Tras la salida de Midence, el canciller Albares aseguro que el régimen orteguista siempre mantuvo una postura de rechazo ante el posible regreso de la embajadora española a Nicaragua.
Las tensiones diplomáticas entre Nicaragua y España comenzaron junio de 2021, cuando el presidente de España, Pedro Sánchez envió un mensaje directo a Ortega, tras el encarcelamiento de los aspirantes a la candidatura presidencial. Sánchez instó a Ortega a jugar limpio y a liberar a los aspirantes a la candidatura presidencial que había encarcelado.
Luego el régimen atacó a Arancha González Laya, que en ese momento fungía como ministra de Asuntos Exteriores; también atacó a Unión Europea, a la Cooperación Española y finalmente al sucesor de González, José Manuel Albares, actual canciller español.
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A pesar de los retiros de diplomáticos, y sobre todo los constantes ataques y provocaciones de Daniel Ortega contra España y sus funcionarios, este país ha mantenido su apoyo a la población nicaragüense en materia de cultura, educación y salud, sobre todo, con las donaciones de inmunizantes para combatir la pandemia por covid-19. Solo en estos casos la primera dama designada, luego de lanzar virulentos ataques contra ese país, ha reconocido y agradecido en sus discursos de medio día cada vez que Nicaragua recibe la ayuda de este país europeo.