La justicia caída

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Presos políticos

Bryan Cornejo está acusado de robo a mano armada. A otro joven, Ismael Álvarez, también se le acusó del robo de un celular a una anciana. Edward Lacayo está preso por tráfico de drogas. A Sergio Beteta lo condenaron a cinco años y nueve meses de cárcel por “tráfico de drogas y tenencia ilegal de armas” a pesar que vimos en vivo su captura frente a la UCA mientras ondeaba una bandera azul y blanca. Podríamos seguir porque la lista es inmensa. Todos ellos presos políticos acusados o condenados por delitos comunes.

Justicia

Inicio esta columna con estos nombres como un ejemplo de que, desde hace mucho tiempo, poco importa lo que digan la Fiscalía y las sentencias de los jueces para establecer quién es culpable o inocente. La palabra de la justicia en Nicaragua vale menos que la suela de los zapatos de quienes la imparten. Bien podría, por ejemplo, alguien que efectivamente haya robado o narcotraficado alegar que está preso por razones políticas, pero no pueden ya estos fiscales y jueces determinar la verdad o la justicia porque esa es una autoridad que perdieron desde el momento en que colocaron la defensa del régimen y la familia Ortega Murillo como el principal propósito de su trabajo.

Arnoldo Alemán

Vamos atrás. A pesar de las diferencias y reclamos que como ciudadano puedo tener contra Arnoldo Alemán, siempre he reconocido que este expresidente de Nicaragua fue juzgado, condenado primero, y liberado después, por razones políticas. No estoy diciendo con esto que era inocente de los cargos de corrupción que se le achacaron. Lo que digo es que el sistema judicial nicaragüense fue, desde ese tiempo, incapaz de juzgarlo por esos delitos porque puso como prioridad la conveniencia política de Daniel Ortega por sobre la justicia que debía impartir.

Urbina Lara

Veamos otro ejemplo. El abogado Manuel Urbina Lara protagonizó un accidente en el que murió una persona. Obviamente, en un sistema judicial que funcione, debe ser juzgado para determinar si tuvo o no responsabilidad en el hecho. Pero, y ahí viene nuestra desgracia, el sistema judicial que manejan Daniel Ortega y Rosario Murillo a través de sus operadores mafiosos, no estaba interesado en determinar culpas, sino que vio en el accidente la oportunidad de clavarle los colmillos en la garganta a un abogado que, simpaticemos o no con él, le ha plantado cara a su régimen. Al final, otra vez tenemos a alguien que no es juzgado por el accidente.

Chino Enoc

El Chino Enoc, querámoslo o no, es un preso político, de la misma forma que es preso político Marvin Vargas, apodado “El Cachorro”. El Chino Enoc será un paramilitar, una persona con cuentas que responder ante la justicia de verdad, pero todos sabemos que no está preso por esas razones, sino porque decidió enfrentar a Rosario Murillo y criticar a su régimen. Está preso por sus ideas, las compartamos o no, y no por los crímenes que pudo haber cometido. O sea, ser preso político, no significa pureza de alguien sino simplemente que se le está juzgando por sus ideas o actividades políticas.

Gallina

Pongo estos ejemplos sencillos, sin tocar siquiera a aquellos condenados por cargos como “traición a la patria” u otras sandeces que se han inventado, porque en ellos el cariz político es evidente. Estamos ante un sistema judicial colapsado. Un edificio que se derrumbó antes de que se terminara de construir. Estos fiscales, jueces y magistrados, son incapaces hasta de resolver un pleito de vecinos por el robo de una gallina. Lo primero que se preguntarán es a cuál de los vecinos quisiera ver preso “el comandante”. Y posiblemente querrá saber si en El Carmen quieren hacerse una sopa para declarar a la gallina legalmente “confiscada”.

Orwelliano

La Corte Suprema de Justicia resulta un nombre demasiado pomposo y falso para todo en lo que ha terminado convertido. Debemos entenderlo en clave de la novela 1984, de George Orwell, donde el Ministerio de la Verdad es el que se encarga de las mentiras para la propaganda; el de la Paz, de la guerra; el de la Abundancia, de la escasez y el racionamiento; y el del Amor, de las torturas y la represión.

COMENTARIOS

  1. Hace 4 años

    Fabian, podriamos conjeturar teniendo como puntos de referencia las obras cumbres de Orwell; Rebelión en la Granja o su novela 1984 en donde se adelanta y pronostica los acontecimientos en que vívidamente estamos presenciando, en donde un Dictador; adultera la historia de acuerdo a su conveniencia y propósitos y paraliza el Estado de Derecho a sus ciudadanos. A ellos Fabian también podríamos traer a colación a Tomar Moro y su novela cimera «Utopia» que interpretado en nuestro Status Quo temporario en que nos encontramos, esta tiranía esta desmontando todos los logros de nuestra cultura e idiosincrasia alcanzados en nuestro trajinar y ensamblándolos en su mundo imaginario ( Marxista) en donde aparentemente todos somos iguales. Ojo Fabian, este tirano esta dando las condiciones para llevar a cabo su proyecto utópico de la sociedad sin clases.

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