Colombia: no puede haber democracia sin oposición

A juzgar por cómo se presentan internacionalmente las noticias políticas procedentes de Colombia, apenas una semana después del histórico triunfo electoral del candidato de la extrema izquierda, Gustavo Petro, podría ocurrir que este gobierne sin oposición durante los próximos 4 años. O al menos con una oposición mínima y más bien testimonial.

Además, en 2026 Petro podría buscar la reelección presidencial, lo cual, con honrosas excepciones, es la máxima aspiración de los políticos que llegan a la Presidencia, pero sobre todo de los líderes izquierdistas autoritarios, en cualquier parte del mundo.

La Constitución de Colombia no permite la reelección presidencial, como es lo justo y correcto. Pero con la mayoría parlamentaria que está consiguiendo gracias a sus inteligentes y astutas negociaciones políticas, Petro podría reformar el texto constitucional.

Hasta la bancada de legisladores del Partido Conservador, de derecha democrática, ha declarado que apoyará la gestión gubernamental de Petro, ganándose la crítica fuerte de una figura conservadora de gran prestigio como es el expresidente Andrés Pastrana.

Pero también el presidente electo está encontrando resistencia en sus propias filas izquierdistas, sobre todo de los sectores más radicales, los que quisieran que Petro instaurara un régimen como los de Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Es posible que los apoyos de la derecha y centroderecha al Acuerdo Nacional que ofrece Petro sean también una manifestación de inteligencia y astucia, como la del izquierdista presidente. Quizás la derecha democrática busca neutralizar los posibles ímpetus autoritarios de Petro y preservar el sistema democrático con las reformas que son necesarias.

Pero tampoco hay que ser tan ingenuos como para ignorar la afición de los políticos tradicionales, a vivir bien a expensas de los recursos presupuestarios. Y Petro es quien tiene mucho que ofrecer ahora y repartir después en el ejercicio del poder.

El presupuesto público es muy elástico y da para repartir mucho cuando se trata de financiar pactos de gobierno. Al respecto una analista política colombiana ha recordado en un artículo de opinión el caso de España. A fin de lograr los votos parlamentarios necesarios para poder gobernar, el presidente socialista Pedro Sánchez pactó con la extrema izquierda y los independentistas y les repartió el oro y lo del moro.

De manera que el presidente conservador, Mariano Rajoy, cuando entregó la Presidencia en 2018 dejó un gobierno de 13 ministerios. Ahora son 22. Y los altos asesores de gobierno, que con Rajoy eran 566, ahora son 785.

Pero, en Colombia, para seguir teniendo un Estado democrático tendrá que haber oposición al gobierno de Petro. La oposición política es una institución indispensable en la democracia, para el balance de poder, la eficacia del control de cuentas y la representación ciudadana. La oposición es necesaria, no para derribar al que está en el poder ni suplantarlo al margen de la ley, sino para criticar la ineficacia, el abuso o la corrupción, para que se hagan las correcciones necesarias.

La oposición no tiene que caer en los extremismos y menos en la violencia y en los sabotajes de los llamados “gobiernos desde abajo”. Puede ser moderada, colaboradora y poco mediática, pero en todo caso tiene que haber oposición.

No hay democracia donde no existe la oposición, ya sea porque fue exterminada, enviada al exilio o sobornada para someterla al poder.

COMENTARIOS

  1. Hace 4 años

    La política es el arte de “ bien gobernar”; en nuestros países de Latinoamérica, el
    el ejecutivo impera sobre el judicial,legislativo,electoral y otras ramas.Es muy difícil tener gobiernos No corruptos,siendo los políticos tradicionales los responsables

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