14
días
Con nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann, detenido e instalaciones tomadas. ¡LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD! ¡LA DICTADURA NO PUEDE
OCULTAR LA VERDAD!
Con nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann, detenido e instalaciones tomadas. #LibertadParaLosPresosPolíticosdeNicaragua #LibertadParaLosPresos
PolíticosdeNicaragua

¿Qué hará Gustavo Petro con el poder, en Colombia?

         Los medios de comunicación colombianos y latinoamericanos destacan la gran significación del triunfo presidencial de Gustavo Petro este domingo 19 de junio, porque será la primera vez en sus 203 años de vida republicana que Colombia tendrá un presidente y un gobierno de izquierda.

         Eso es muy importante, sin duda. Y muy bueno, porque el sistema democrático no solo debe garantizar la alternabilidad en el poder de personas y partidos, sino también de corrientes políticas e ideológicas de derecha y de izquierda, con la condición de que respeten la democracia.

         Sin embargo, en el caso de la elección presidencial del domingo pasado en Colombia, lo más importante ha sido su ejemplaridad, la integridad y eficiencia de las autoridades electorales, el talante democrático de los candidatos, a pesar de que fue una campaña electoral en extremo polarizada. Donde no hay elecciones libres y limpias causa envidia un proceso electoral como el colombiano.

         Pero el triunfo de Petro también provoca temor e incertidumbre. Por sus antecedentes revolucionarios y su filiación política de extrema izquierda, hay dudas de que una vez instalado en el poder quiera hacer un gobierno democrático, sin importar que sea de izquierda. Y hay temor de que pueda llevar a Colombia por el rumbo de las dictaduras que ya existen en la región.

         Al respecto en el editorial del periódico de Bogotá, El Tiempo, de este lunes 20 de junio, se dice que Petro tiene que “demostrar con hechos su compromiso con la responsabilidad que encarna ser la cabeza máxima del Estado, guardián de la Constitución”. Y pondera el diario “como un buen paso” inicial, su discurso en la noche del domingo pasado, “cuando llamó a un gran acuerdo nacional, con respeto por la oposición”.

Para tranquilizar al sector empresarial colombiano y a los inversionistas extranjeros, Petro dijo que va a “desarrollar el capitalismo”, aunque enturbió su declaración con un confuso concepto de “economía popular”.

La Constitución de Colombia, en su artículo 333 garantiza la libertad económica, la iniciativa privada y la economía de libre mercado. De manera que Petro podría  hacer las reformas económicas populistas que quiera, y pueda, pero respetando la norma constitucional.

Lo mismo se puede decir con respecto a la reelección presidencial, que como muy bien se conoce es el mecanismo que usan los líderes izquierdistas autoritarios para atornillarse en el poder, después de que aprovechan las elecciones libres y democráticas para obtenerlo.

La Constitución de Colombia no permite la reelección presidencial. El último presidente en reelegirse fue Juan Manuel Santos, en 2014, pero al año siguiente se aprobó una reforma constitucional que eliminó la reelección.

Por supuesto que eso no sería un obstáculo insalvable para Petro. Si quisiera reelegirse, con otra reforma constitucional se podría restablecer el “derecho” a la reelección presidencial. El partido petrista es minoritario en el poder legislativo, pero tampoco eso sería un impedimento para reelegirse. Petro ha demostrado que es un hombre con ansia de poder, y de alguna manera podría conseguir los votos parlamentarios necesarios para aprobar la reforma constitucional, inclusive para convocar a una asamblea constituyente.

En fin, el futuro inmediato de la democracia en Colombia depende de la fortaleza que tengan las instituciones democráticas, incluyendo la Constitución, que hasta ahora han funcionado muy bien como lo prueba la misma elección presidencial de Gustavo Petro.

De eso depende que los colombianos avancen hacia el fortalecimiento de la libertad y la democracia, como lo ha prometido Gustavo Petro, o que las pierdan y sean sometidos a una dictadura, lo que podría ser su agenda oculta. Pues, como indica la turbia dialéctica política marxista-leninista, los propósitos proclamados cambian cuando se modifican las circunstancias.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: