Padres nicaragüenses en su día

Aunque para muchos el dedicarle un día en homenaje a las madres es importante, y tanto en nuestros países como en el resto del mundo es un día especial para compartir con ese ser que nos trajo al mundo, y al que le debemos la vida, el Día del Padre también es muy importante a lo interno de la composición de la familia.

También él nos trajo a la vida con la fecundación, y ambos, padre y madre, en la mayoría de los casos, se esforzaron para darnos alimento, criarnos, educarnos, darnos valores para luego enfrentarnos almundo. Por eso este 23 de junio a los nicaragüenses nos alegra honrar a nuestros padres, vivos o ya fallecidos. Pero, lamentablemente, no hay que festejar con un país en crisis y con muchos padres encarcelados por pensar diferente a los que detentan el poder.

Por eso no podemos decir que vamos a «celebrar» el Día del Padre en Nicaragua, al igual que ocurrió el pasado 30 de mayo con nuestras madres. Ambos, y aquellos padres que viven separados de sus hijos por asuntos de discordia sentimental en la pareja, más los afectados directamente por las causas políticas referidas, impiden que ese sea un día en unidad familiar.

Sin embargo no es esta la ocasión para dilucidar aspectos propios de la pareja que ha procreado, lo que lamentablemente ocurre con frecuencia, como también existen las madres solteras y los padres separados de sus hijos, ambos sufren, pero encuentran formas de comunicarse. No obstante quienes están presos, o han sido asesinados, o están en el exilio injusto y obligado, más aquellos que en este momento están atravesando la frontera o arriesgando sus vidas tratando de atravesar el río Bravo en la frontera mexicana con Estados Unidos, vivirán un día triste en el fondo de sus corazones. Lo que nos obliga a desprendernos de nuestras comodidades y muchas veces, indiferencias humanas como si se nos olvidase que uno de nuestros familiares, amigos y personas conocidas, puedan ser las próximas víctimas de la represión.

Y digo esto porque, si bien es cierto que quienes estamos fuera del país estamos a salvo, también estamos pendientes de cuanto acontece. Por eso soy de las que consideran que quienes están dentro de Nicaragua, son los verdaderos artífices de buscar una salida al descalabro social y político impuesto, y nosotros, quienes estamos fuera, ser parte también de esa lucha pero en una segunda posición.

Volviendo al día del padre, es cierto que hay madres que desempeñan los dos papeles, padre y madre, sobre todo cuando son solteras o enviudan o se divorcian, pero también hay padres que juegan ambos roles. De eso hay infinidad de casos en la historia de la humanidad, y otros de los que sabemos gracias al cine y la literatura. De manera que la actitud de nosotros, como hijos, es ser buenos estudiantes, buenos amigos y temerosos de Dios y de ellos, pues es a quien debemos lo que hemos sido y somos en nuestras vidas.

Es a ellos, a nuestros padres, quienes muchas veces trabajan día a día para llevar el sustento al hogar, quienes invierten sin pesar sus ahorros cuando nos enfermamos o cuando se nos complace en la niñez con juguetes en actividades sociales, en cumpleaños y en otras celebraciones, o simplemente para pagar nuestros estudios, nuestros cuadernos y libros.

Alguien diría que también hay padres irresponsables y desalmados, que además de abandonar a la madre son incapaces de ayudar a crecer a los hijos con su dinero, pero esos son casos aparte y allá ellos con sus conciencias y sus faltas de valores ante el amor filial y la obligación paternal.

Todos somos, en gran medida, el reflejo de nuestros padres, como lo serán nuestros hijos en su edad de madurez y cuando ellos también se conviertan en padres. Por eso es importante estar conscientes de la gran responsabilidad que conlleva el traer un hijo a este mundo, pues no merece una criatura vivir en abandono, en la soledad y la falta de recursos económicos que no le permitan educarse y alimentarse; y también, demostrarles cariño, afecto y amor, lo que hace un buen padre.

Repito que como en el Día de las Madres, no hay motivación para celebrar esta fecha del padre, pues no existe una sola familia que no padezca o que no sepa de la agravante situación política que vivimos los nicaragüenses, dentro y fuera del país. Qué bonito seria que todas las familiar se juntaran en el hogar, donde la madre prepara los mejores platos, y haya música, abrazos, alegría y regalos, independientemente de la condición social y económica de cada familia. Pero la realidad es otra y los padres en Nicaragua, además de los presos políticos y los familiares afectados, nada tienen que celebrar.

Por ahora, nuestra empatía y especial afecto a los padres que sufren en Nicaragua. Es nuestro deber ciudadano continuar la resistencia y trabajar unidos o en alianzas estratégicas para ver cómo seamos parte, no del conflicto sino de la solución, para que tengamos una Nicaragua como la hemos tenido en periodos de relativa paz y prosperidad, pues la democracia perfecta no existe, de eso estoy clara, pero sé que cuando esta se ha instalado, como en algunos periodos de nuestra convulsa historia, por ejemplo en el periodo de la transición de 1990 a 2007… se vivió en paz y tranquilidad. Mi empatía con todos los padres nicaragüenses en su día, y que un mañana no muy lejano podamos reunirnos todos en alegría y familia para celebrar todos unidos.

La autora es nicaragüense de origen y ciudadana estadounidense. Empresaria, escritora y activista de Derechos Humanos. Actualmente se postula para el cargo de Comisionada en Miami Dade.

Opinión Día del Padre Nicaragua padres nicaragüenses archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí