Postalita al presidente Joe Biden

Al momento de escribir este artículo (10 de junio) está celebrándose la clausura de la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, California, posiblemente una de las cumbres que más polémicas ha ocasionado desde que se celebran las mismas.

Los temas medulares según las noticias fueron el ambiental, la tecnología y el migratorio entre otros, pero increíblemente los discursos más destacados por la prensa fueron los reproches por la ausencia de la representación oficial de los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Siendo a mi juicio el discurso más emotivo al respecto, el del canciller mexicano que habló de la necesidad del respeto a la autodeterminación de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos de otras naciones, terminando su alocución ratificando que la ausencia de su presidente era en protesta por la falta de invitación a los tres países antes mencionados.

Considero que la no invitación y las diferentes posiciones sobre el tema fueron opiniones eminentemente políticas vertidas según la óptica ideológica de cada mandatario. Así que dejémosle a los gobernantes esa controversia que a mi juicio quedará dilucidada hasta en la próxima Cumbre, dentro de cuatro años.

La razón de esta postalita al presidente Joe Biden se debe a la errónea idea que tienen él y su Administración, de resolver la crisis planteada en la Cumbre sobre la inmigración ilegal a su país. Cuando la vicepresidenta Kamala Harris visitó Guatemala y México, se despidió pidiéndole a los inmigrantes que no vinieran (a los EE. UU.). En esa ocasión escribí un artículo que titulé: Malas noticias doña Kamala, allí van.

En esta ocasión le pronostico al presidente Biden un rotundo fracaso en la solución que encontró. El anuncio de poner a disposición de empresas norteamericanas la cantidad de mil novecientos millones de dólares para crear emprendimientos que generen empleos en tres países centroamericanos no resolverá nada, aunque sí volverá más ricos a los empresarios que participen y por supuesto a los encargados en cada país de facilitarles su instalación.

Presidente Biden, la solución a la migración ilegal no se encuentra en sus fronteras. Ese es solo parte del problema, en esta ocasión no creo que sus millones tampoco sean la solución, como tampoco lo es engordar las cuentas bancarias de las empresas a las que hizo alusión. La solución a su problema de inmigración ilegal es simple y a la vez complejo, pero no imposible de descifrar sobre todo para el hombre que actualmente gobierna el país más poderoso de la tierra. Mi humilde consejo es que solicite a sus colaboradores la información detallada de qué países de la región son los que menos migrantes aportan, una vez que tenga el dato, envíe un equipo a esos países a hacer una investigación exhaustiva del comportamiento de sus sociedades.

El día que lo hagan, si lo hacen bien, habrán dado con la repuesta a la causa de la inmigración ilegal de los latinoamericanos a los EE. UU. y como dije antes se darán cuenta que la solución es sencilla y a la vez compleja de resolver. Podría darle más tips, pero no lo considero prudente y tampoco necesario. Por el momento como nicaragüense con una buena cantidad de compatriotas arriesgando sus vidas para llegar a sus fronteras, le solicito públicamente que sean tratados por sus autoridades como seres humanos que solo buscan un lugar en la tierra donde vivir y trabajar junto a sus familias y todos en su gran mayoría aportarán su fuerza laboral para seguir haciendo de los Estados Unidos el país que hoy es.

En pocas palabras, no son delincuentes, no llegan con la intención de ser una carga social para su país, si se les da la oportunidad de un trabajo según sus capacidades, puedo asegurarles que al igual que los que emigraron tiempos atrás, saldrán adelante y aportarán a sus comunidades hijos e hijas que con el tiempo se convertirán en hombres y mujeres de bien.

El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.

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