Matías Belli anotó el segundo gol de la Azul y Blanco. LAPRENSA/CORTESÍA FENIFUT

La Azul y Blanco “vacaciona” en Bahamas y se sostiene como líder del Grupo C

La Azul y Blanco tuvo un viernes de vacaciones. Sol, playa y un mojito. Acostados sobre la arena no sudaron para derrotar 2-0 a Bahamas, un equipo que sirvió para levantar la moral de la tropa nicaragüenses y colocarse como líderes del Grupo C de la Liga de Naciones con siete puntos

La Azul y Blanco tuvo un viernes de vacaciones. Sol, playa y un mojito. Acostados sobre la arena no sudaron para derrotar 2-0 a Bahamas, un equipo que sirvió para levantar la moral de la tropa nicaragüense y colocarse como líderes del Grupo C de la Liga de Naciones con siete puntos, uno por encima de Trinidad y Tobago, que ganó 2-0 a San Vicente y las Granadinas, alcanzando seis unidades. Bahamas no fue ninguna sorpresa, sino ese conjunto desdibujado en la salida de la pelota, carente de ofensiva y con una defensa endeble, pero llena de soldados. Nicaragua fue dueña de todo el encuentro, jugó a placer y antojo como si estuviera en un buffet, escogiendo el tipo de carne a devorar.

Bien pudo ser un partido abultado, sin embargo, no hubo precisión en la finalización de las oportunidades. La Azul y Blanco inició tímida, sin la pelota en los primeros 11 minutos del partido. Probablemente fue el único momento en que Bahamas existió, ahí Byron Bonilla empezó a notarse con un disparo de larga distancia rompiendo el hielo, lo volvió a intentar y luego se combinó con Matías Belli en una gran jugada de destreza para habilitar a Belli, pero el arquero Julio Jemison salió a tiempo. Y así fue cómo Nicaragua siguió insistiendo y llegando con mucho peligro una y otra vez, siendo la de mayor claridad el pase magistral de Juan Barrera a Bryan López que se pierde un gol “cantado”.  Barrera, Bonilla y Belli caminaban como los reyes del campo, dominando el tiempo, el espacio y el ritmo.

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No obstante, fue Josué Quijano quien tuvo la visión de enviar un centro de larga distancia para encontrar la cabeza de Jaime Moreno al 39’, el delantero del Diriangén se sobrepuso a su marca para clavar el primer gol del encuentro. La segunda parte fue la continuidad de la superioridad nicaragüense. Los jugadores de Bahamas estaban reventados, jadeando, pidiendo la hora, asfixiados por la mala condición física, mientras los pinoleros tenían ocho remates que bien pudieron terminar en gol, pero la mala definición y Julio Jemison evitaban mover el marcador.

Era un festín sin premio hasta que Byron Bonilla puso un centro al área y Belli de cabeza encontró fortuna al 90+3’, fue un epílogo magistral para un jugador que se ha erigido como columna vertebral de la Azul y Blanco. Ahora toca volver a medirse en Nicaragua a Bahamas este lunes a las 8:00 p.m., en el Estadio Nacional. Ya pronto terminan las “vacaciones” y el futuro de ir a la Copa Oro y a la Liga A de Naciones está en juego.

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