Cuando Alex Blandino fue escogido en 2014 en la primera ronda del Draft, en el puesto 29, decía mucho de las proyecciones en las Grandes Ligas y, luego, cuando le pagaron casi 1.8 millones de dólares por firmar con la organización de los Rojos de Cincinnati, se daba por hecho que sería una estrella en la pelota. Blandino llegaba con .310 de promedio de bateo en la NCAA con Stanford, pasó tres años preparándose en Ligas Menores, hasta que en 2018 cumplió con su primer objetivo: llegar a las Grandes Ligas, pero una sombra se apoderó de su rendimiento.
En su segundo año jugó apenas 23 encuentros y bateó .250 de promedio, mientras que en su tercer año se desplomaba aún más con .200 de promedio en 43 encuentros. Los Rojos de Cincinnati tiraron la toalla, cansándose de esperar que se convirtiera en la versión imaginada en un principio, dejándolo en libertad y los Gigantes de San Francisco le dieron otra oportunidad de enderezar su camino y volver a Las Mayores en este 2022, algo que no sucedió por los números deprimentes de Blandino. Con Sacramento en Triple A apenas bateó .183 con 15 imparables en 82 turnos y un jonrón. San Francisco no le vio futuro y decidió dejarlo en libertad.
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Posteriormente, Seattle se hizo cargo de Blandino para colocarlo en Triple A con Tacoma, pero nuevamente está en la línea roja, al borde de ser abandonado por su actuación endeble con el madero. Blandino ha jugado 15 desafíos, ha tenido 46 turnos, conectado cinco hits y se ha ponchado en 21 ocasiones, para un porcentaje de bateo de coma: .109.
Aunque tiene 29 años su porvenir no se ve para nada claro, tendría que surgir una transformación milagrosa para mantenerse con alguna organización de la MLB que le tenga paciencia y apostar por su erupción, algo que cada vez más se ve como una quimera.