El pasado 30 de mayo LA PRENSA publicó la noticia sobre un nuevo intento por unificar a las organizaciones de la oposición. Según la noticia, el nuevo intento lo conforman cinco organizaciones y el coordinador de dicha vocería es Luis Barreto.
Según el comunicado que reprodujo parcialmente LA PRENSA, conforman la nueva organización, el Bloque de Unidad Ciudadana (BUC), la Unión de Exiliados Nicaragüenses (UEN), el Congreso de Nicaragua (CN), el Partido Unidad Nacional Resistencia Nicaragüense y la Disidencia de Ciudadanos por la Libertad (CxL) de la Costa Caribe. (Por cierto que el partido CxL desmintió oficialmente que exista tal “disidencia”).
A título personal suscriben el comunicado los señores José Dolores Blandino y Alberto Boschi. Después de hacer algunas críticas a las organizaciones existentes, manifiestan que aspiran a ser la vocería oficial de la oposición y como posicionamiento inicial dan a conocer que continuarán la lucha por la excarcelación de los reos políticos, y anunciaron que no respaldan ni respaldarán ninguna iniciativa de diálogo con el actual gobierno.
Esto es a grandes rasgos lo que contiene el comunicado en el que hacen la salvedad que dichas organizaciones actualmente se ubican en España y Estados Unidos de América.
Lo que me llamó la atención sobre este comunicado es que a cuatro años de los sucesos de abril del 2018 continúan las descalificaciones entre las organizaciones que se han formado fuera de nuestras fronteras. Igualmente me llama la atención, que desde ya descalifican cualquier intención de diálogo entre la sociedad civil y el Gobierno. Ignorando o mejor dicho pretendiendo ignorar que hasta el día de hoy todos los esfuerzos de la comunidad internacional han sido encaminados a conseguir que el régimen del matrimonio Ortega Murillo acepte dialogar con la oposición para que de una manera pacífica reencontremos el camino de la paz social que necesitamos, para dejar atrás las situaciones que estamos viviendo los de adentro y fuera de la patria.
Lo he dicho en otras ocasiones y lo digo una vez más: no vislumbro por ningún lado una solución a nuestros problemas sociales que no pasen por un entendimiento nacional, en donde todos depongamos las posiciones que nos mantienen enfrentados. Dicho en nicaragüense, ya es tiempo de entender que nuestra testarudez comienza a cansar a la comunidad internacional y corremos el riesgo de ser abandonados a nuestra suerte. Es decir, seguir siendo el país más paupérrimo del continente americano.
Cuando una organización nueva pretende convertirse en la voz de la oposición y además reclama el reconocimiento de su liderazgo y enseña semejante desconocimiento de nuestra realidad política y social dentro y fuera de nuestras fronteras, no me queda más alternativa que rascarme la cabeza y exclamar: ¡Cómo es posible que en cuatro azarosos años no hayamos aprendido de nuestros errores y sigamos patinando sobre los mismos! Sobre todo, cuando las posiciones de algunos no coinciden con sus acciones.
Pregunto: si seguimos desconociendo y en ocasiones descalificando las acciones que toman algunos organismos internacionales sobre nuestra problemática social, ¿cómo esperamos resolver nuestra situación actual?
El pasado 2 de junio, monseñor Rolando Álvarez en su homilía nos dijo que en Nicaragua urgía reencontrar la cultura del respeto y de la escucha, pero sobre todo urge, decía él, que aprendamos a perdonar sin olvidar para evitar repetir errores pasados. Ese es un consejo de un hombre de Dios que nos calza a todos, gobernantes y gobernados.
Para finalizar deseo enfatizar que los liderazgos no se construyen con imposiciones ni a través de comunicados. El líder actúa, predica con el ejemplo, entusiasma, inspira y en ocasiones logra sacrificios de los seguidores de su causa. Podemos seguir cuatro años más con nuestras actuales posiciones, pero con ello estaríamos condenando a nuestros hijos a lo mismo que nosotros hemos vivido.
Personalmente considero que las soluciones a nuestras diferencias sociales están y estarán en nosotros mismos. Cuando los que baten tambores de guerra desde la comodidad de sus hogares lo comprendan, ese día comenzaremos a construir la paz social que tanto necesitamos y de la que nos habló en su homilía nuestro obispo Rolando Álvarez.
El autor es comentarista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.